18 de diciembre de 2015

Los payasos políticos de El Salvador

La "clase" política salvadoreña al servicio de la oligarquía y de sus propios intereses partidarios, está totalmente desprestigiada, y no sólo lo revelan las encuestas de opinión pública sino que también los programas de debate de la televisión salvadoreña, en donde constantemente aparecen dirigentes, diputados y miembros “destacados” de los partidos políticos, hablando sandeces, lanzando diatribas contra sus opositores y tratando de cautivar y encantar a los televidentes con poses histriónicas y lances audaces de comediantes baratos.


En otros países, en donde la política es un verdadero arte, los senadores, congresistas, diputados, gobernadores y alcaldes son personas respetables y gozan del aprecio de las comunidades; demuestran, por lo mismo, cuán saludable resulta acercarse a las corrientes de opinión, pues nunca es tan cierto que una de las mayores virtudes del político es la capacidad de escuchar la voluntad colectiva y el actuar con prudencia y sabiduría. Lo han visto ustedes, amables lectores, en El Salvador? Qué piensan cuando escuchan a políticos como Will Salgado, Sigfrido Reyes, Donato Vaquerano, Milena Calderón, Guillermo Gallegos o el "inefable" Rodolfo Parker, mintiendo e insultando descaradamente?

A nivel gubernamental también encontramos funcionarios con serias dificultades para expresarse, para cumplir con sus promesas y hacer efectivos siquiera planes mínimos para satisfacer a distintas corrientes de opinión, sobre todo cuando se trata de grandes proyectos que pueden afectar el destino de una comunidad. El saber escuchar, atender y resolver, en el límite de lo posible, los graves problemas ciudadanos, define al verdadero funcionario, ya no digamos a un presidente de la república. Y presenciamos toda clase de adefesios en el plano interno con la elección de magistrados, fiscales y presidentes de la Corte Suprema de Justicia. Si de verdad respetaran la independencia de los poderes y los pesos y contrapesos de la Democracia. 

Los políticos de la derecha efemelenista y de la ultraderecha tradicional no han asumido, como ya es normal en ellos, su verdadero papel y su misión en la vida nacional. Prendidos de un conformismo tan medroso como sectario, en el que se tiene deliberadamente confundido el patriotismo real con el oportunismo pendenciero, políticos de esta clase, al menos los que ponen en primera línea para rebuznar, únicamente toman partido para falsificar los hechos, para confundir o tratar de engañar a la población. 

Para esta clase de políticos, la Constitución únicamente tiene validez cuando se trata de defender sus particulares puntos de vista o intereses, por lo demás no es Carta Magna, sino vara de mando, apoyo incuestionable sólo para justificar y legalizar sus periódicos desmanes. Admiten, sí, que puedan introducirse modificaciones bajo ciertas circunstancias históricas o con el propósito deliberado de buscar protagonismo, pero no por demandas populares, sino por deseo o presión explícita de los grupos económicamente poderosos o de sus mismos intereses partidarios. 

Que ese deseo coincida o no con el consenso de los ciudadanos, lo tienen por cosa secundaria. Fieles a un dogma, a intereses de partido, de clase y a la sumisión, se entregan al paternalismo absoluto y dan la espalda a los clamores populares, así como a las autenticas necesidades nacionales. En El Salvador nada ha cambiado en casi tres decenios.

Reyzope

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7 de noviembre de 2015

De ARENA al FMLN: 26 años de Neoliberalismo

La dirigencia del FMLN repite constantemente que están desmontando el Modelo Ecónomico Neoliberal. No obstante, tanto al Banco Central de Reserva de El Salvador, el Ministerio de Economía, como al Ministerio de Hacienda, así como todas las entidades estatales salvadoreñas relacionadas con la economía, reciben órdenes directas del FMI y la Banca Mundial, las que les imponen sus políticas económicas. Eso sucede en ES y en otros países. Cómo pueden afirmar entonces los dirigentes efemelnistas que están "desmontando el modelo Neoliberal"? Demagogia que utilizan para fines propagandísticos y mantener la cohesión de sus masas? una maniobra de la dirección del FMLN para sostener a sus bases y evitar cualquier posible fuga y/o ruptura dentro de sus filas y garantizar así la continuidad del proyecto de dominación política de la cúpula tanto en el partido como en el ejecutivo? Lo cierto es que el modelo neoliberal es impuesto por las mencionadas entidades internacionales, su aplicación es una orden y los gobernantes efemelenistas no se pueden sustraer a ella aunque lo quisieran, si suponemos que eso es el caso, aunque nada mas alejado de la realidad. Los dirigentes efemelenistas, entonces, han llegado a obedecer órdenes y a justificar el sistema, pero no a otra cosa.


 Armando Bukele: Este gobierno es más Neoliberal que el anterior


La corrupción y la demagogia le han causado ya mucho mal al pueblo salvadoreño. Los cuatro regímenes areneros ofrecieron “trabajar incansablemente en contra de la pobreza”, y sus consignas hicieron crecer una vana esperanza entre los salvadoreños. El presidente Cristiani aseguró que durante su administración se erradicaría la extrema pobreza; al cabo de cinco años, la banca se había privatizado, la pobreza había aumentado, lo mismo que la migración forzada de miles de salvadoreños hacia los Estados Unidos y otros países, en busca de mejores oportunidades de vida.

Durante su administración, en 1990, la Asamblea Legislativa aprobó una ley de saneamiento de los bancos estatales que habían quebrado porque no recuperaron muchos de los préstamos otorgados a grandes empresarios durante los años 80. La ley incluía la creación de un Fondo de Saneamiento Financiero (FOSAFI) con recursos del Banco Central de Reserva (BCR). Dos años después, el gobierno de Alfredo Cristiani privatizó los bancos saneados. El monto fue de 705 millones de dólares, y Cristiani se quedó con el Banco Cuscatlán.

El gobierno de Armando Calderón Sol también prometió más de lo mismo: “los salvadoreños no pueden estar condenados a vivir y morir en la pobreza”, dijo. Sin embargo, ninguno de sus programas se encaminó a generar empleos, mucho menos a asistir a las personas más vulnerables. Los índices de desarrollo humano comenzaron a disminuir sensiblemente, según lo registró el PNUD de las Naciones Unidas. Al cabo de su mandato, más de un millón de salvadoreños habían emigrado hacia los Estados Unidos, Canadá y Australia. Asimismo, el crimen organizado y la delincuencia tenían vía ancha para sus operaciones. La corrupción, el narcotráfico y el contrabando se profundizaron.

Con el régimen de Francisco Flores, la situación económica y social de los salvadoreños se deterioró totalmente. Con sus publicitadas “alianzas solidarias”, también se festejó la demagogia y la mentira. El golpe de gracia para el pueblo llegó con la ley de Integración Monetaria, conocida como “dolarización”. De la noche a la mañana desapareció el colón y los precios de los productos de consumo básico, como los frijoles, el maíz, el arroz, la leche, los huevos y legumbres se dispararon, sin contar con enormes sumas de capital que gobiernos amigos enviaban a El Salvador para programas sociales y de ayuda. Esas donaciones desaparecieron y se sospecha que Flores se apodero de ellas.

Con el gobierno de Antonio Saca también se repitieron las consignas de “trabajar por los más pobres y marginados de este país”. Lo peor estaba por venir de parte de un gobierno profundamente inhumano. Rápidamente El Salvador se posicionó como el primer país de América Latina en menos inversión en desarrollo social. Los índices bajaron sensiblemente, según lo registraron organismos especializados en el tema, como la CEPAL y el PNUD. Los fondos del Milenio estaban en peligro y el régimen puso en marcha uno de los programas más crueles y demagógicos de que se tenga memoria en este país: La Red Solidaria, supuestamente para favorecer con 15 dólares mensuales a las familias en extrema pobreza de El Salvador, y catapultarlos, así, de la extrema pobreza a la pobreza relativa, para cumplir con las exigencias de FOMILENIO. Este nefasto personaje saqueo al máximo las arcas del Estado y heredó al gobierno de Mauricio Funes un Estado en total bancarrota.

Durante veinte años, los salvadoreños más vulnerables y humildes fueron los actores de una dramática epopeya, pues muchas comunidades pueblerinas y rurales siguen viviendo como en los tiempos del feudalismo y el esclavismo, postrados ante los mismos altares, vilipendiados, expoliados y sometidos a los mismos tipos de hombres que sus ancestros conocieron.

En el 2012 llegó el esperanzador Gobierno del Cambio con Funes y el FMLN.

Bajo el gobierno de Funes nadie pudo afirmar verdaderamente que se dejaba ya la etapa en la que la corrupción reinaba, obscuro legado de ARENA. Se mantuvo el programa de Red Solidaria para no perder los Fondos del Milenio y se profundizó el asistencialismo de Saca, esta vez con la entrega de útiles escolares y un vaso de leche. Sin embargo las bases del neoliberalismo, a saber relaciones de producción injustas con salarios de miseria y una entrega total de la soberanía nacional a los EEUU, no sólo se mantuvo sino que se agudizó. Funes prometio encarcelar a los ladrones de cuello blanco, pero ya siendo presidente rehusó enjuiciarles y el FMLN calló. Se habló de que se había destapado la olla de la corrupción arenera. Sin embargo, nadie fue enjuiciado ni encarcelado. Cuál fue el impacto de todas las promesas de Funes en los bolsillos y en la seguridad del pueblo? Ninguno.

Bajo el gobierno de Funes se continuó con la corrupción: el compadrazgo, el nepotismo, los escándalos y los conflictos de intereses se multiplicaron. Miguel Menéndez "Mecafe", el amigo del presidente Funes, ocupó cargos estatales, siendo funcionario público y a la vez beneficiario de contratos multimillonarios. El hijo de Nicolas Salume, patrocinador financiero de Funes, llegó a la CEL y sus maniobras con las empresas estatales afiliadas a CEL, dieron mucho de qué hablar. Esos fueron dos ejemplos de muchos, en un mar de escándalos.

La guerra social y demás taras sociales que padecen los salvadoreños son una herencia de dos decenios areneros, herencia de un sistema y de un modelo económico injustos, excluyentes. Claro, eso se entiende, como también se entiende que en 7 años todo eso no se puede cambiar como por arte de magia. Pero 7 años sí que son suficientes para ver el rumbo que un gobierno emprende. A algunos esperones esto les parece poco. A los que no lo somos, los 7 años del "Nuevo Gobierno del Cambio" son un indicativo para ya darse cuenta no sólamente del rumbo sino del objetivo del gobierno efemelenista; y el objetivo no es más que el continuismo de un cuarto de siglo de gobiernos neoliberales, sumado a esto la ya total entrega a los EEUU, la militarización de la sociedad, la contínua permeabilización de las instituciones públicas por el narcotráfico, la miseria social en todos los aspectos y la violencia que desangra cotidianamente a la sociedad.

El rumbo que tomó el gobierno de Funes y del fmln lo definieron en tan sólo unos pocos meses, pues lo primero que hicieron fue evitar renegociar externa del pais e irse a arrodillar a Washington, en las propias oficinas del FMI (Segovia). Eso de la renegociación de la deuda fue un insumo de las Mesas Sociales. Recuerda usted, querido lector, los insumos de las Mesas Sociales? Todo fue vano, todo fue una mascarada, una burla, demagogia pura.

Al gobierno del fmln no lo define ni el vaso de leche ni el paquete escolar que ya lo paga caro el pueblo con el aumento en el precio de los servicios esenciales (agua, electricidad, teléfono) y el aumento al precio de la gasolina. A este gobierno no lo definen los parches populistas, ni sus tibios planes asistencialistas. No. Lo define su política económica, y su política económica es de corte Neoliberal. El gobierno del FMLN es el continuismo de los truculentos veinte años areneros y un lustro de gobierno del presidente Funes.

"Lo que sucede ahora al interior del FMLN está más vinculado a la búsqueda del debate por construir un proyecto alternativo a la política neoliberal del gobierno", expreso Medardo Gonzales recientemente.

Durante la toma de posesion como nuevo presidente de ES, Sanchez Ceren dedicó varios minutos de su discurso a la cuestión económica nacional. No es casual que así haya sido, las estadísticas muestran que las dificultades económicas son el desafío principal, junto al tema de seguridad. No obstante Sánchez Cerén no dijo una palabra, en su prolongado discurso, sobre la necesidad de romper con los Tratados de Libre Comercio, ya sea con Europa o Estados Unidos, que maniatan al país a la lógica voraz del capital transnacional, profundizan el sometimiento de la producción local y lesionan la soberanía nacional frente al imperialismo, sobre-explotan la fuerza de trabajo, devoran nuestros recursos naturales, etc. Tampoco mencionó, pese a haber tocado el evidente problema de la deuda externa, la necesidad de la moratoria y/o condonación de la misma, mucho menos habló de una reforma fiscal profunda que modifique las estructuras económicas que sustentan el dominio de la burguesía oligárquica salvadoreña.

Segunda Parte. La gestión económica del nuevo gobierno del FMLN: una perspectiva estructural

Segun el Bloguero Joel Arriola, los tres componentes que marcan hoy la lógica y el desarrollo de la gestión económica del gobierno de Sánchez Cerén y el FMLN, son:

1.El Asocio para el Crecimiento, que significa la profundización del modelo neoliberal.

El Asocio para el Crecimiento (APC), entre El Salvador y Estados Unidos firmado en noviembre del 2011, es un plan que pretende explícitamente abrir una nueva etapa de las relaciones neoliberales en el país, una segunda fase, donde, casi agotados los recursos y empresas estratégicas del Estado, como producto de las reformas neoliberales de los sucesivos gobiernos de ARENA, principalmente de Alfredo Cristiani (1989-1994) y Calderón Sol (1994-199), se dirige a la creación de asocios público-privados, donde, en última instancia, no son sino privatizaciones-Concesiones, que en términos de resultados es lo mismo.

El Plan de Acción Conjunto del APC expresa:

El Asocio para el Crecimiento es un esfuerzo que aspira a ampliar rápidamente el crecimiento económico inclusivo en El Salvador bajo un compromiso profundo con la democracia y los derechos humanos. A fin de lograr estas metas, todos los socios reconocen la importancia de una economía de mercado en buen funcionamiento y el rol fundamental del sector privado en liderar el desarrollo económico mientras que el gobierno cumple un propósito esencial estableciendo un entorno institucional propicio para el crecimiento económico, haciendo frente a las brechas sociales e invirtiendo en las personas(1).

Es evidente entonces, que tal plan contempla la profundización del modelo neoliberal, el otorgamiento al Estado de la única función de establecer el entorno institucional para la libre operación de las fuerzas del mercado. En ese sentido, resulta interesante que el FMLN, un partido que otrora se definiera anti-neoliberal, se haya ahora plegado a una agenda de este tipo.

En todo caso el tema del ApC es sin duda una paradoja en el interior del mismo partido FMLN. Los dirigentes del éste partido, durante la marcha oficialista del 1° de mayo, declararon estar abiertamente en contra del mismo, por su carácter privatizador. “Con respecto al Asocio del Crecimiento, les queremos decir que el proyecto que ha sido presentado a la Asamblea Legislativa, la fracción del FMLN no lo respalda, no lo respaldamos”, dijo Sánchez Cerén(2).

Sin embargo, estas posiciones más que reflejar una realidad consecuente, parecieran ser más el producto de la euforia y de la necesidad de mostrarse ante los trabajadores como acérrimos defensores del modelo neoliberal. Una prueba fehaciente de ello es que el mismo programa de gobierno formulado para el 2014-2019 contempla al APC como una de las “bases para la reactivación de la economía”(3), y establece sus objetivos casi en los mismos términos a los elaborados por los Estados Unidos. Dice:

El asocio para el crecimiento tiene como principal apuesta el desarrollo del corredor costero-marino. Para ello conformamos el Consejo Nacional Para el Crecimiento… Con su impulso fueron aprobadas las reformas legislativas a la ley de zonas francas, los servicios internacionales y los asocios público-privados, encaminados a estimular la inversión(4).

El discurso es claro y no deja lugar a la confusión. El FMLN levanta en su programa de gobierno el APC como una victoria que debe profundizar, y aún más como una pieza clave en el proceso de atracción de inversión y por ende (en una lógica neoliberal) en vehículo de desarrollo. En ese proceso pierde cuidado de trucar derrotas por victorias; presenta las reformas a la Ley de Zonas Francas que exoneran al capital extranjero del pago de impuestos hasta por un plazo de 15 años, como una colosal victoria, cuando es en realidad un proceso de desmantelamiento de la capacidad de recaudación tributaria del Estado. Y qué no decir de los asocios público-privado que además de amenazar los servicios públicos (educación, salud, energía, agua, etc.) contienen un fuerte componente de flexibilización laboral, que terminarán, junto con el proyecto de Ley de la Función Pública (también componente del APC) dando el tiro de gracia a los más mínimos derechos sindicales ganados por enormes e históricas luchas (derecho a sindicalización, a huelga, a estabilidad laboral, etc.).

2.La inversión en Obra Pública de Infraestructura de Transporte

Entendemos la Obra Pública de Infraestructura de Transporte como un tipo específico de construcción que incluye el transporte por carretera (autopistas, autovías, carreteras, caminos, etc.), el marítimo o fluvial (puertos, canales, etc.), el transporte aéreo (aeropuertos) y el ferroviario. A la vez concebimos la inversión pública como:

Toda erogación de recursos de origen público destinados a crear, incrementar, mejorar o reponer las existencias de capital físico, con el objeto de ampliar la capacidad del país para la prestación de servicios y/o producción de bienes; concepto que tiende a asociarse principalmente con infraestructura física de carácter público(5).

Este tipo de inversión fue otro de los elementos claves en la parte económica del discurso de toma de posesión de Sánchez Cerén. Por otra parte, forma una pieza clave en el programa de gobierno, al que concibe de hecho como “el legado de obras públicas”(6).

En éste como en el APC, las millonarias inversiones que vienen de los impuestos o de préstamos que en última instancia terminan siendo pagados por los ciudadanos, no son para el desarrollo nacional y la integración de los pueblos. La millonaria inversión en Obra Pública de Infraestructura de Transporte que plantea Cerén sería continuidad de las políticas ya implementadas. No es casual que al frente del Ministerio de Obras Públicas se mantenga Gerson Martínez, quien dicho sea de paso, ha sido bien evaluado por el mismo tanque de pensamiento de la burguesía oligárquica: la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES)(7).

Veamos, sólo a manera de ejemplo, para sustentar lo anterior, algunos datos:

En el 2012 concluyó el pacto del FOMILENIO I, que otorgaba US$460,9 millones para un supuesto desarrollo de la zona Norte del país, de los cuales US$219 millones se reservaban exclusivamente para la construcción de la Carretera Longitudinal del Norte. En la actualidad, el segundo compacto del FOMILENIO destinada, esta vez, a la Franja Costero-Marina del país, contempla hasta un total de US$200 millones en infraestructura, entre los que se encuentran la ampliación de la frontera el Amatillo, por donde pasa el 25% del total de productos de exportación del país, la ampliación de la carretera que conduce al Aeropuerto Internacional de El Salvador (AIES) que contempla hasta US$123 millones, y obras en recorridos que llegan hasta San Marcos Lempa, La Canoa y Camaronera, y otros.

Por otra parte, la ampliación del mismo AIES costará unos $70 millones (US$496 millones hasta el 2032). Existen otros proyectos como el Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana de San Salvador (SITRAMSS) con un costo de $10.5 millones utilizados para la construcción de la primera fase del proyecto.

Toda esta millonaria inversión, en realidad está destinada a la construcción de un complejo de carreteras que va desde Panamá hasta México, y que otrora formaba parte del llamado Plan Puebla-Panamá, ahora Plan Mesoamérica, y su objetivo es la construcción de un eje de infraestructura de transporte (y, dicho sea de paso, energético) para el funcionamiento pleno del libre comercio, visto éste como la circulación de mercancías a bajo costo, principalmente desde los Estados Unidos hacia América Latina. Por otra parte, este proceso también contribuye a masificar la exportación mercantil hacia los territorios de América Latina como una forma de resolver las crisis de sobreproducción recurrentes en territorio estadounidense, a la vez que extrae con ello, parte de la renta nacional de los trabajadores y sectores populares.

Esta infraestructura también servirá para asegurar la conectividad entre los centros de abastecimiento de la materia prima, con los llamados nodos o ciudades de ensamblaje (zonas francas) abundantes en Centroamérica, y los puntos de exportación, siempre sobre la base de mejorar los enlaces y la conectividad territorial y marítima para la circulación de mercancías y el potenciamiento de la reproducción ampliada de capital, de acuerdo a los intereses de las compañías trasnacionales instaladas en la región. Por otra parte, es evidente que la construcción del complejo de carreteras también servirá al comercio Este-Oeste, sobre todo a las economías China y estadounidense.

3.La inserción a Petrocaribe: la expresión de la crisis financiera del Estado

 Por último, la tercera política anunciada por Sánchez Cerén, a primera vista podría parecer la antítesis de las dos anteriores, pues mientras aquellas se orientan al sometimiento a los dictados de Estados Unidos y del capital monopólico transnacional y sus intereses económicos y geopolíticos en la región, este último podría ser interpretado, como “suaves intentos del gobiernos por irse retirando de la esfera hegemónica de los imperialismos de Occidente”, para vincularse a un supuesto proceso de integración en el Sur de América, a la par de Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Argentina, Bolivia, etc.

Hay que considerar, sin embargo, que una visión de este tipo es equivocada y, muy por el contrario, consideramos que ella es la máxima expresión de la crisis financiera del Estado salvadoreño. En defensa de esa tesis podríamos agregar que precisamente países como Honduras y Guatemala se encuentran integradas a Petrocaribe y no por eso sus economías se han retirado de la órbita de dominio de los imperialismos de Occidente: Estados Unidos y Europa; muy por el contrario países como estos no han hecho sino profundizar los lazos de dependencia, sometimiento y pillaje imperialista.

Por otra parte, la alternativa Petrocaribe lo es sólo a medias, pues no representa, como muchas veces es vendida, la panacea de los países de la región. Petrocaribe mantiene las bases del sistema de dominación capitalista, y es progresivo, tal vez, únicamente en la medida en que permite un mayor margen de maniobra de las finanzas en quiebra de los estados semi-coloniales de la región, mayormente en países como El Salvador, donde la perdida de la moneda nacional, sumada a la exorbitante deuda externa, déficit fiscal, bajo crecimiento económico, desmantelamiento del sistema productivo, etc., hacen del manejo del Estado, un verdadero timoneo de barco a la deriva.

Con esto pues, decimos que si bien la inserción del El Salvador a Petrocaribe puede dar un respiro –muy corto y apretado– no representa la solución a los problemas estructurales de la economía nacional. Por otra parte, algo que es imprescindible mencionar, antes de pasar a la generalización de lo hasta aquí expresado, es el hecho de que El Salvador no entra a Petrocaribe por una identificación político-ideológica con el bloque de países que lo integran, sino por una imperiosa necesidad económico-financiera, principalmente por el pequeño margen de maniobra que le dará al manejo del Estado, manteniendo éste intacta su base neoliberal.

Es decir pues, en última instancia, la inserción a Petrocaribe no es sino la otra cara de la moneda, tan necesaria para el mantenimiento del Estado neoliberal actual, el mantenimiento y pago de la deuda externa de manera puntual, la política fiscal profundamente regresiva, y como componente social, el mantenimiento de la política conocida como “de reparto de migajas” ahora institucionalizada en ley de la república.

4.A manera de conclusión: algunas consideraciones generales

Hemos analizado las tres políticas económicas anunciadas por Sánchez Cerén en el traspaso de mando, que efectivamente constituyen la lógica y la orientación de desarrollo de la política económica del gobierno del FMLN. Su interrelación es evidente: mientras la primera es de abierta orientación neoliberal y de claro sometimiento a los dictados del capital trasnacional estadounidense, la segunda no es sino la construcción del sostén material de la primera en tanto contribuye a crear la infraestructura de desarrollo de la primera; La tercera por otra parte, es la condición indispensable para el desarrollo de las dos primeras.

Es entonces inevitable observar, como mínimo, que el gobierno del FMLN sostiene —cuando no profundiza— el modelo neoliberal en el país, esta vez impulsado, ya no por un personaje ajeno a la tradición “farabundista” como lo fue Mauricio Funes, sino por el mismo Sánchez Cerén, con un ex comandante guerrillero, fundador del FMLN y firmante de los Acuerdos de Paz. Experimentaremos, además, una mayor profundización de las relaciones de sometimiento al imperialismo estadounidense y europeo y sus inevitables consecuencias políticas y sociales: la profundización del status de semicolonia.

Como consecuencia de lo anterior, es posible prever el mantenimiento de la política de endeudamiento irresponsable, el pago puntual de la deuda externa, el mantenimiento de una política fiscal injusta y regresiva, el permanente desmantelamiento del sistema productivo, etc., y como consecuencia, la profundización de la miseria, el hambre, el desempleo y la explotación, débilmente velados estadísticamente por las políticas neoliberales de reducción de pobreza (entrega de semillas, paquetes escolares, etc.).

Notas:
1 Asocio para el Crecimiento: El Salvador – Estados Unidos, plan de acción conjunto. Noviembre del 2011. Pág. 4. Versión digital.  
2 Diario El Mundo: Sánchez Cerén refuta Asocio a Crecimiento. 2 de mayo del 2013  
3 FMLN: Ob Cit. Pág. 14. 
4 Ídem Pág. 15.  
5 Ministerio de Hacienda: Política de Inversión Pública 2010-2014. Pág. 2.  
6 FMLN: Ob Cit. 13.
7 La prensa Gráfica: 26 de mayo de 2014 pág. 28. “FUSADES resalta el trabajo del ministro de Obras Públicas, Gerson Martínez, por haber llamado a Naciones Unidas y a CASALCO para que crearan un programa de transparencia que lo ha distinguido en esta administración.

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26 de octubre de 2015

El Salvador: El Neoliberalismo sigue viento en popa!

El Salvador: Casi dos años de soledad y veintiseis de Neoliberalismo


El colombiano y excelente escritor Gabriel García Márquez, jamás  pensó que su obra Cien Años de Soledad alcanzaría para contar la historia de un gobierno efemelenista que terminó siendo más neoliberal que el anterior.

La historia de Gabo se desarrolla en un matrimonio de primos que se casaron con muchos temores y augurios basados en mitos; es el caso del recordado matrimonio que el fmln tuvo con Funes. Sucede que el partido creyó que llegando a la silla presidencial, Funes sería el hombre que iniciaría algunos cambios que le llevarían a posicionar mejor al partido frente a la gente. Eso fue el primer mito.

El segundo mito es que hicieron creer a sus votantes que ya estando directamente el fmln en la silla presidencial, la libertad de acción del fmln sería más intensa por la facilidad de que los diputados aprobaran leyes para que el Ejecutivo funcionara mejor, y el fmln tendría una mejor relación con el gobierno, con capacidad de decidir sobre éste. 

El tercer mito mezclado con mentira, fue el de hacer creer a la gente de que al llegar el fmln a los tres poderes del estado, se comenzaría un ''proceso revolucionario'' y con políticas económicas más justas para las mayorías. Hoy la realidad es muy distinta.

Ante tal situación, parece que el fmln quisiera o necesitara que cundiera en la gente la peste del insomnio y del olvido, tal como sucede en el Macondo de GGM; episodio que se desarrolla cuando llega Rebeca a la familia Buendía, una de las fundadoras de ese poblado.

En efecto, el fmln hace y se empecina en repetir hasta lo imposible por hacer creer a la gente que su gobierno es anti-neoliberal y que han comenzado un ''proceso de desmantelamiento del modelo''. Parece ser que los dirigentes del fmln creyeran que las y los salvadoreños padeciéramos del mal de Macondo. La enfermedad llega de repente al pueblo y las personas no recuerdan lo que sucede; en El Salvador, de repente pareciera que fmln creyera que tenemos la peste del olvido producida por ese Insomnio.

En el fmln siguen a todo régimen con el plan neoliberal dejado por el gobierno anterior, invitando intensivamente a la empresa privada a ser la bujía del desarrollo; algo similar pasa en Macondo, cuando un hijo del Coronel Aurelanio habla de llevar trenes, telégrafo, el cine, instala una fabrica de hielo y en el pueblo se vuelve el centro de la actividad comercial en la región. Es lo mismo que dice el presidente, que El Salvador se va a convertir en un Centro Logístico Internacional a partir de la colaboracion de la empresa privada como dínamo de la economía, lo mismo que Funes y Saca habían expresado anteriormente.

La historia de Gabo termina con Macondo desaparecida de todo recuerdo humano y el pueblo destruido por vientos y tormentas; ya que las estirpes que son condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad.

Al gobierno del presidente Sanchez Ceren le pasará lo mismo: de no romper con el modelo economico neoliberal, lo que sucederá es que pasará a la historia como otro gobierno más, que fue incapaz de sentar las bases del nacimiento de una sociedad necesitada de transformaciones trascendentales y golpeando severamente a los sectores populares, tal como está sucediendo. De no tomar conciencia e implementar transformaciones sociales y económicas profundas, lejos de su asistencialismo populista, estaremos condenados a esperar que se completen otros cinco años de soledad, que sumarán treinta años de gobiernos neoliberales en El Salvador.

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22 de octubre de 2015

Hay izquierda y derecha?

Hay izquierdas y derechas en El Salvador? La respuesta es no. Hay partidos políticos de extrema derecha y de derecha.


Para el que se esté imaginando que la derecha política es Arena y la izquierda el Fmln...La verdad es que no hay partido político de izquierda en ES. Arena es la extrema derecha y el fmln la derecha que aspira a ser representatividad política de la burguesía que emerge e incluso de aquella burgesía ya establecida pero que está en contradicción con la oligarquía. En repetidísimas ocasiones el fmln ha sido claro y sus dirigentes han dicho que quieren garantizar la gobernabilidad, la productividad, el juego electoral democrático y la alternabilidad. Quien tenga entendimiento, pues que entienda: garantizar todo aquello es garantizar el status-quo, garantizar el sistema.

Punto y aparte, hay que saber diferenciar también entre derecha política, derecha ideológica y capital (oligarquia y burguesía). Aun más, hay que diferenciar entre burguesía y oligarquía. La oligarquía forma parte de la burguesía, pero no toda la burguesía es oligarquía. La oligarquía es la duena del país, omnipresente en los cuatro rubros económicos: banca (finanzas), agro, comercio e industria (medios de producción).

Cuando el derechista fmln dice: ''derrotamos a la derecha'', eso es contradictorio y hasta paradójico pues sólo han derrotado temporariamente y en urnas a una representatividad política de la extrema derecha política, que es Arena. Pero el juego electoral garantiza la alternabilidad. Dicho de otra manera, la extrema derecha política salvadoreña podría regresar al poder político por los vaivenes de lo electoral. De esa alternabilidad tambien habla el Fmln y subraya defenderla.

El Fmln se cuida mucho de decir a su militancia que la verdadera extrema derecha, la que manda a la extrema derecha política, es el capital, y que es contra el capital que hay que entrar en conflicto pues el origen de todas las taras sociales, incluyendo la pobreza que es la madre de todas ellas, se origina en las injustas relaciones de producción; esto es: salarios miserables.

El Fmln impide a su militancia transformarse en movimiento social politizado, organizado, movilizado y reivindicativo, y hasta tiene actitudes antisindicales, pues en su militancia solo ven a un inmenso caudal de votos. Impedir el movimiento social para el fmln es garantizar la gobernabilidad y el status-quo.

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19 de octubre de 2015

No caigamos en la trampa de la actualidad politica.

Muchas veces caemos en la trampa de perdernos frente a una noticia, frente a una declaración o una contradeclaración de un personajillo o actor político, frente a un chisme o ''bola'', etc., que monopoliza ampliamente nuestra atención. 


Y ahí vamos, arrastrados y devorados por la cotidianidad de la noticia, de la actualidad política. No sería mejor leer, culturizarse, debatir, aprender los rudimentos de la sociología, de la economía, de la política y de la historia para formar criterio y opiniones sólidas, sean estas de cualquier tendencia o de cualquier ideología política? 

Claro, lo ideal sería defender la ideología acorde a nuestros intereses de clase y no dejarse extraviar por matrices de opinión o la manipulación mediática. Pero esto no sucede así por muchas razones, entre las cuales, y la más importante nuestro tiempo devorado por el simple acto de trabajar para sobrevivir. 

Diariamente andamos extraviados y descuidamos lo esencial, lo que deberíamos saber como punto de partida: que la politiquería es una y el entendimiento y comprensión de lo que debería ser esencial para nosotros, es otro; pero esto lo descuidamos. 

Y qué es lo esencial? Lo esencial, en mi opinión, es el estudio aunque sea rudimentario, por lo menos, de los fenómenos historicos, económicos y sociales; sin descuidar, claro esta, el debate, la crítica y la autocrítica. Muchas veces nos llenamos de emotividad frente a hechos que, si bien son condenables, no deberían nublar nuestra lógica y nuestra reflexión.

Ver fotos de injusticias o escuchar declaraciones provocadoras, por ejemplo, y llenarse de lástima o de ira, o banalizar lo politico con memes, consignas polvosas y obsoletas, o con expresiones contra ''arenazis'' o contra ''pericuacos'', eso se llama caer en la trampa de banalizar la política por medio de la ''emotividad política''. Eso no se llama ''opinar''.

La emotividad politica, si bien es generadora de odio y éste a su vez es generador de lucha, la cierto es que ella, la mayor parte del tiempo, nubla el razonamiento. Es mejor politizarse para opinar, debatir, organizarse, movilizarse y reivindicar. Lo demás es panfleto. 

Reyzope

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17 de octubre de 2015

Movimientos sociales o partidos políticos: a quién le teme el Capital?

Dijo un filósofo que todos los “¿cómo estás?” que se escuchan a diario y en la calle, significan una especie de termómetro para medir la temperatura de la enferma sociedad en la que actualmente vivimos. En realidad, estamos inmersos en una descomunal crisis de valores, en una decadencia de la cultura, en  donde impera la pobreza humana en todos los sentidos, tanto cultural, social, económica, filosófica y políticamente hablando. 

¿A quién le conviene esta apatía por temas o áreas de la vida a los que en verdad merecen la pena prestarle la atención requerida? ¿Quién se preocupa seriamente por la Historia, por las Ciencias Humanas (como ciencia y praxis), por la Filosofía, por el Arte, por la Literatura,  por reivindicar o por, simplemente, “lo político”?

Decía Henry Ford que la historia no era necesaria conocerla, por lo que debíamos de preocuparnos es por el futuro. Claro, a la clase dominante le conviene tener a un pueblo que no sepa de su pasado, porque quien desconoce su pasado, está condenado a seguir sufriendo su deplorable presente. A su vez, el hecho de difundir la falsa idea de que la filosofía es una materia vetusta porque los antiguos griegos ya se ocuparon de eso y que la literatura es para “ociosos”; pensar eso es una tremenda manipulación y un insulto a la inteligencia. Con respecto a lo político, para la clase política, el pueblo debe participar en “la política”, ocuparnos de eso pues es un derecho y un deber, repiten. Nada más que circunscrito a lo estrictamente electoral pues nos ven como masas que representamos un enorme caudal de votos. Esto es, entonces, participar en “la política” pero no en “lo político”. Es decir, hay que hacer política pero no pensando políticamente.

El Comité Invisible, una agrupación de intelectuales franceses, en un artículo titulado La Insurrección que viene (l'insurrection qui vient), afirma que aquellos que todavía votan, dan la impresión de no tener otra intención que la de hacer saltar las urnas a fuerza de votar como pura protesta, proporcionando, en la mayoria de los casos, un voto de castigo al partido en el poder, dentro de una ley de va y viene, ley del péndulo que se eterniza. Se comienza a adivinar que es contra la accion política por lo que se continúa votando. Obviamente, los políticos han conducido y encajonado a la gente hacia un pensamiento equivocado del verdadero significado e importancia de “lo político”.

Y se continúa leyendo en el citado artículo: “Toda esta serie de golpes nocturnos, de ataques anónimos, de destrucciones sin rodeos, han tenido el mérito de abrir al máximo la grieta entre la política y lo político. Nadie puede honestamente negar la carga evidente de este asalto que no formula ninguna reivindicación, ningún otro mensaje más que la amenaza; que no había que hacer la política. Hay que estar ciego para no ver lo que hay de puramente político en esta resuelta negación de la política”, fin de la cita. Por supuesto que a las cúpulas de los partidos políticos les conviene que uno participe en la política, pero sin inmiscuirse, bajo ninguna circunstancia, en lo político, porque esto último es menester exclusivamente de los dioses, de los grandes legos dirigentes políticos.

Es, entonces, cuando en el sistema de partidos políticos sistémicos, el cogito ergo sum -el pienso y luego existo de René Descartes- se transforma dentro del sistema de la partidocracia en un “yo voto y luego estorbo”. No hay que pensar. Incluso llegan a afirmar que “para qué leer si todo está en la mente”, “escribir es cosa de locos” y “no tenemos intelectuales dentro del partido, ni los queremos tener”, segun una diputada efemelenista; estas son las frases tipicas que se escuchan en el sistema de partidos salvadoreños.

A la clase dominante y particularmente al imperio norteamericano, lo que le importa es que el ciudadano participe en la política pero no en lo político. Por ello es que persiguieron, controlaron, desmontaron y destruyeron a los sindicatos, a los movimientos políticos y sociales, bajo la infame argumentación de preservar la “gobernabilidad”. Pero, ¿qué significa en sí la “gobernabilidad” para la clase hegemónica y para el imperio? Manuel Freytas sostiene que la gobernabilidad (el control social por vía militar o política) es la instancia básica que el Capitalismo necesita para depredar el planeta, generar mano de obra esclava y apoderarse de la riqueza mundial, arrojando sólo migajas a las mayorías productoras de esa riqueza a escala social (teoria del rebalse). En el sistema, los militares (la dictadura) y los políticos (la democracia), en distintas escalas, son gerenciadores de control político y social para preservar la  gobernabilidad, la productividad, el juego electoral y la alternancia. Fin de la cita. Este es el quid del asunto, el por qué del bloqueo para que la gente no ingrese en el ámbito de lo político.

Los movimientos populares y sociales son controlados de diversas formas. A la policía hay que “darle parte” de una manifestación callejera para que controle ese tipo de expresiones populares; luego se sumará el ejército si surge la “incapacidad” de los primeros. Declarar ilegales a muchos sindicatos y solo permitir a los sindicatos blancos, controlados por ONG's extranjeras, estas son una de las muchas formas de reprimir y controlar a los movimientos sociales. A éstos sí le teme el bloque de poder económico, no así a los partidos políticos, porque estos deben alinearse dentro de la “gobernabilidad”. Y en ese accionar, en las negociaciones para mantener la “gobernabilidad”, se arrastra y entregan ciertas conquistas de la clase trabajadora, sin consultarle siquiera a éstas, lo cual significa una clara transgresión a la voluntad popular.



En El Salvador los sindicatos fueron desmontados por argucias de los politicos de toda índole porque, en verdad, sí eran una amenaza para los intereses de la clase hegemónica dominante. Los partidos políticos hoy en día no representan ningún tipo de amenaza para el capital porque son parte del sistema en el cual hay que aportar una cuota para la gobernabilidad. Sin duda alguna, a Karl Marx esta actitud de algunos partidos de la autodenominada “izquierda” en el mundo, le produciría vértigo y náuseas. Por su parte, los movimientos sociales, cuando los hay y cuando no son manipulados, se convierten en la vanguardia de los intereses populares. Ellos chocan contra los gendarmes del poder económico: partidos politicos, policía, estado y gobierno.

La desvaloración de lo cultural, lo social, lo económico, de lo filosófico y lo político es un mecanismo que utiliza el capital por medio de sus medios propagandisticos y los partidos polí ticos alineados al sistema. Como lo he sostenido en varios artículos, en El Salvador no sólo hubo entrega de armas sino que tambien derrota ideológica, eso tuvo como consecuencia que vivamos hoy en una sociedad en donde reina la ignorancia, el fanatismo politico, la trivialización de asuntos trascendentales que deberían de interesar a la población en general, la cual debería mezclarse en “lo político”, pero que hoy se encuentra perdida en el laberinto de trabajar para medio sobrevivir y no ocuparse de lo politico; perdida en el fanatismo religioso y electorero que no le resolvera nada porque, al fin y al cabo, se sufre aquí en la Tierra, y un presidente llega y se va, al igual que los partidos políticos, que son como las grandes burbujas en el tema de la especulación financiera: tarde o temprano estallan.
 
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15 de octubre de 2015

No hay políticos honestos en El Salvador


Las grandes y buenas obras hacen al buen gobierno. Los discursos bien elaborados y las palabras bien dichas pueden despertar entusiasmo, encender ilusiones. En política se habla de que el sentido de las proporciones, una forma de realismo, hace, por encima de lo ornamental, la grandeza del discurso y también su dignidad. Porque la palabra evade con frecuencia las redes de la autocrítica, y es para quien la pronuncia y para quienes la escuchan, embriagadora. Tan fascinante como una droga convierte en aparente realidad la confusa materia de los sueños.

Se piensa en todo esto si se contempla el panorama político de El Salvador de hoy. Si hasta el momento todas las declaraciones, los discursos, los objetivos y los propósitos enunciados por los distintos gobiernos se hubieran cumplido, nos rodearía un El Salvador en marcha, en despegue, esplendoroso, organizado, justo. En El Salvador no se tiene nada de eso, nada más se quedaron en el intento. Como dicho está, no faltan declaraciones, ni planes, ni proyectos, pero se carece de claridad y realismo. La política, lo he escrito tantas veces, no es, o por lo menos no debe ser un puro alarde de imaginación. El agitador despierta sentimientos, aviva rencores o suscita pasiones. Su quehacer se sitúa en el peligroso ámbito en el que las palabras motivan emociones fugaces.

Los políticos son maestros en el engaño, en la mentira, en la promesa. La cuestión es que la gente no vive de ilusiones ni de esperanzas. Se dice que “la fe mueve montañas”, pero de ello no se come ni se alimentan los pueblos. Se pueden formar miles de comisiones, se pueden realizar otras tantas reuniones de consulta, se pueden presentar anteproyectos de ley o maquillar la Constitucion Politica, pero si las obras y los hechos no se concretan, nos encontramos en un círculo vicioso, no encontramos la luz al final del túnel y todo queda en papeles, en declaraciones rimbombantes, grandiosas y altisonantes, en fotografías publicadas en los periódicos, en noticieros repitiendo palabras de ex-presidentes, de ex-funcionarios, de notables e ilustres figuras.

El político se sitúa en el peligroso ámbito en el que las palabras motivan emociones fugaces. Vive de eso: de prometer y de engañar, de crear falsas expectativas. Para él existen miles de palabras y es un maestro en manejarlas, pero ellas no tienen valor por sí mismas. El político honesto (habrá de buscarle con lupa, y talvez vanamente) está obligado a desdeñar su encanto, su tentadora locura. En cambio para el estadista la palabra es el camino de la acción; todo discurso debe materializarse, de tal manera que el pueblo advierta que el fuego quemante del discurso, al enfriarse, se convierta en metal. No podemos envolver, ni ocultar nuestras dolorosas angustias con un velo de palabras incumplidas.

El pueblo salvadoreño tiene años de esperar el progreso, la paz social, la felicidad y la justicia. Han desfilado por el gobierno distintos presidentes de distintos partidos y alianzas, todos han prometido el oro y el moro, han pronunciado elocuentes discursos, declaraciones emotivas que han suscitado aplausos y encendidas emociones. Los noticieros han formado sus primeras planas con las frases más solemnes: ''seremos un país de propietarios'', ''cerraremos el círculo de la pobreza'', ''terminaremos con la pobreza del país'', ''gobernaremos para los más pobres de los pobres''...y así por el estilo.

Nada más ejemplos de realismo verbal. Erradicar la pobreza, obligar a la burguesia a pagar salarios justos, luchar contra la evasión fiscal, combatir la delincuencia, invertir más en educación y salud, son las aspiraciones elementales de todos los pueblos del Tercer Mundo. Pero ¿cómo no serlas? Realizar esas aspiraciones populares debería ser la tarea del político. No basta enunciar un deseo. Ahí las palabras se rompen y se principia el duro trabajo, sin poesía, sin micrófonos, sin auditorio ardiente. Ahí es donde el estadista nos debe decir cuáles son los medios, mostrarnos las armas eficaces y trazar, comprensible y sin desviaciones, la heroica, árida y, a muchas veces sin esperanza, estrategia de los más débiles.

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12 de octubre de 2015

Día de la Raza: No tenemos nada que celebrar

Día de la Raza: No tenemos nada que celebrar.

Muchas veces nos quedamos con la historia que nos cuentan los libros, o con la historia que nos cuenta la escuela, para entender nuestra realidad conocida como la “historia oficial”. Pero acontece que esa historia tiene una utilidad para aquellos que la cuentan, pero para nosotros y nosotras, gente del pueblo y con una realidad tan dura por enfrentar día a día, esa historia nos suena a engaño.

El 12 de octubre se “celebra” el Día de la Raza, contado desde esa historia oficial" No obstante, ese día, lejos de ser una celebración, debería ser un día de lamentos porque fue el día en que inicia el robo o el saqueo de todo lo que nuestros nativos habían construido: sus creencias, su identidad, su realidad; su cultura, pues, que es lo más sagrado que todo ser humano puede tener. Aparte de haber robado los recursos naturales con los que contaba esta tierra, a eso es que se le conoce como invasión.

Los españoles no vinieron a descubrirnos, ese es un cuento que han querido que asimilemos a la fuerza. Los españoles vinieron a punta de espada, en un acto sumamente violento, a despojar a nuestros ancestros de todas sus riquezas, incluso de la riqueza espiritual. Cambiaron la religión, el politeísmo que respetaba la naturaleza, a un monoteísmo; de la creencia de dioses como el Sol, la lluvia, etc, pasaron a creer en ese dios que tenia poca relación con sus realidades. Hicieron esclavos a los nativos y les asesinaron despiadadamente.
¿Qué hay que celebrar, entonces? ¿Se puede celebrar el robo, se puede celebrar la invasión? Lo más seguro es que para nuestros ancestros, aquel 12 de octubre de 1492 no haya sido una celebración, sino el día en que comenzaron a perderlo todo para que una nación como la española se salvara de la quiebra.

De igual forma, la historia oficial nos hace creer en la Independencia: que el 15 de septiembre de 1821 fuimos un territorio liberado del yugo español. Tal historia tiene verdades que no se cuentan, como esa de que los españoles en ese momento tenían poca presencia. Para ellos, el territorio salvadoreño no tenia mucha importancia, y conseguir la supuesta independencia de España no significó ninguna lucha con los españoles. Lo que en verdad sucedió fue que en el territorio habían muchos dueños de grandes terrenos en los que se cultivaba el añil y lo que necesitaban los terratenientes era no seguirle pagando impuestos a España, porque el añil que se exportaba tenía que pasar por la Capitanía General, ubicada en lo que conocemos hoy como Guatemala, cobrándoles muchos impuesto. De allí la necesidad de que esos terratenientes declararan la independencia para librarse de pagos.

Pero también es necesario decir que el pueblo se había organizado para declarar la independencia, y en el acta de independencia encontramos dos joyas: la primera es la la manifestación de que se declara la independencia para que el pueblo no la realice, porque tendría serios implicaciones para los criollos hacendados que ostentaban el poder en dicho momento. La otra joya es que Gabino Gaínza, intendente de la corona española, queda sin moverse de su puesto. Sin duda hay que tener en cuenta también que el tristemente celebre prócer José Matías Delgado, luego de la llegada de la supuesta independencia, viajó a Estados Unidos, buscando anexar el territorio nacional a esa nación. Entonces, la pregunta obligada es: ¿Cuál independencia, entonces? Si los mismos próceres buscaban que El Salvador dependiera de otros países.

Carlos Molina 

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5 de octubre de 2015

Las maras fueron absorbidas por Arena y el Fmln!



Cuando Munguía Payés sugería en 2013 que las pandillas se transformasen en "grupo político", que nadie crea que eran inocentes palabras lanzadas al viento. Era un formal pedido para que los cabecillas de esos grupos delincuentes cerraran filas entorno a los partidos políticos.
 “Ojalá que las pandillas se convirtieran en grupo político y dejaran de delinquir. Es cierto que tienen influencia y que pueden inclinar la balanza hacia un partido, eso es cierto. Todos los salvadoreños tenemos el derecho de participar en política pero tenemos prohibido involucrarnos en actividades delincuenciales, es mejor hacer política que delinquir, pero si con sus armas van a querer influenciar la política es otra cosa. Es mejor que estén involucrados en la juventud de los partidos que en los grupos pandilleriles”, expresó en la Radio 102.9

Debemos admitir que las pandillas tienen gran poder, poder que deriva del miedo que éstas son capaces de infundir en la población e, incluso, en el mismo Estado. Eso es un hecho. Su accionar no es casual, pues se han inspirado de la guerra del terror, de aquella guerra psicológica que los franceses inventaron y aplicaron en Argelia: asesinar a mansalva, con lujo de barbarie y exponer esa barbarie para inspirar respeto a través del miedo. Estrategia repetida luego por regímenes militares y carteles de la droga, con la sempiterna bendición de los servicios secretos estadounidenses. De ahí deriva que a estos grupos, y no sin razón, se les debe considerar como grupos terroristas, en todo el sentido de la palabra.

Con esas declaraciones recogidas por el diario La Página en 2013, Munguía ponía en evidencia la posición del Estado frente al fenómeno pandilleril: no se tenía en 2013, ni se tiene aun hoy, una solución concreta para resolver ese problema a corto, mediano ni largo plazo. Simplemente que el Estado, desde antes del 2013, ya había tirado la toalla y que no existía en esa fecha ni existe aun hoy voluntad política, económica ni social para solucionarlo.

Puesto que el problema tiene origen en las injustas estructuras sociales y económicas, y que para resolverlo habría que tocar a esas estructuras (eso se llama hacer revolución) claramente se ve que nadie nunca se atreverá. Que se lo tengan todos por dicho: proceso revolucionario ni mucho menos revolución por medio de los tres poderes del Estado y el juego electoral burgués, jamás habrá en El Salvador!

Pero regresemos al tema. Esta vieja invitación a transformarse en "grupo político", no en partido, esto es muy importante, era muy seductora. Lo cierto es que de esto los únicos beneficiados serían los dirigentes y altos mandos de estos grupos de delincuentes, cosa que ya vimos con los acuerdos de México, en otra época, con otros personajes y en otras circunstancias. No obstante la misma estrategia estatal está presente: seducir y absorber.

Sin embargo la invitación estaba más que clara. Repito, no se les invitaba a transformarse en partido, más bien en grupos políticos. Qué significaba esto? Pues que no se les consideraba como a movimientos sociales reivindicativos, incapaces de establecer plataformas políticas. Que se les iba a utilizar como caudal de votos nada más, grupos de choque y pinta y pega, pero con una dirigencia que goce de muchos, de enormes beneficios y prerrogativas, mucho mayores de los que gozaban ya algunos cabecillas en las cárceles del país: telefonía, mujeres, droga, influencia, antenas satelitales, pantallas gigantes, etc.

Qué ha resultado de todo lo anterior? Que desde el 2013 hasta el día de hoy, las maras no sólo se convirtieron en caudal de votos sino que ya están muy incrustadas en los partidos políticos mayoritarios. Dicho de otro modo, de aquellos polvos estos lodos. Sin embargo y a pesar de todo, continúan con su accionar delictivo, mucho más grande que en 2013. Conjeturamos que visto el maná que les ha caído, hay pugnas enormes al interior de las mismas y, por ende, han resultado mucho más muertos que en épocas anteriores. Se vive una especie de garduña salvaje. El problema de la violencia nunca se resolvió, sino todo lo contrario.

No, las palabras de Munguía no eran ninguna bobería lanzada al viento. Ahí había mucho por interpretar. Había que leer entre líneas.

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