8 de abril de 2010

El ejercicio del poder en El Salvador

La conquista del poder absoluto, económico y político, no se alcanza simplemente por la llegada al gobierno de un partido como el FMLN. Este es un tema largamente discutido y debatido, al grado que también se utiliza en cualquier tipo de relaciones humanas. Por largos años, digamos desde nuestra creación como república “soberana e independiente”, los destinos de este país han sido decididos, comprometidos y sometidos al dominio de la poderosa oligarquía, exactamente donde ha resido el poder absoluto. Esto sucede no sólo en El Salvador, sino que también en muchos países de América Latina y también de Europa. Desde luego, hay matices y formas de gobierno distintas: la presencia de las monarquías, de la figura de los primeros ministros, las cámaras y los sistemas parlamentarios, son algunas de ellas; pero en nuestra región, al igual que en África, todo gobierno con rasgos de autonomía e independencia respecto a los grupos de poder económico locales y de los monopolios internacionales, e igualmente con pretensiones de soberanía en relación a los Estados Unidos de Norteamérica, es rápidamente disuelto, expulsado y acusado de “atentar contra la democracia y las libertades públicas”. Todas las acciones realizadas por los gobiernos, en el campo económico y político, han tenido que contar con el aval de este conjunto de fuerzas poderosas. Hay muchos ejemplos en el pasado y en el presente; lo hemos visto con las tímidas revisiones fiscales, la aprobación de un decreto por la Asamblea Legislativa para suprimir el pago por acceso a la telefonía fija, la regulación del mercado de hidrocarburos, la construcción de centrales hidroeléctricas y, últimamente, con la Ley de Medicamentos. El presidente de la república está sometido a grandes presiones y difícilmente logrará salirse de este escenario, mientras desconfíe del apoyo popular y no logre concretar programas estratégicos de verdadero beneficio para las mayorías populares. Lo uno lleva a lo otro: o se resigna a cumplir con un mandato de cinco años sometido a los dictados del “gran capital”, o gobierna de cara a las aspiraciones más sentidas de los salvadoreños. No hay otro camino! La política no es -podemos decirlo in rebozo- sino la lucha por el poder. Para expresarlo de otra manera: el poder político, como todo poder, puede ser conocido, observado, explicado y valorado sólo en lo concerniente a sus manifestaciones y resultados. Sabemos o creemos saber lo que el poder hace, pero, volvemos al punto de partida. No podemos, por desgracia, definir su sustancia y su esencia. Cuando la actual administración hizo público el gabinete económico, con el señor Carlos Cáceres a la cabeza, el gran capital se mostró totalmente complacido: no había razones para no aceptarlo ni cuestionamientos políticos de ninguna naturaleza. Al menos se respetaban las reglas del juego y se procedía conforme a sus predicciones. Y es que se estaban cumpliendo no sólo las profecías, sino la fórmula ideal, no para conciliar sino para satisfacer intereses.
El poder es una relación socio-política basada en un recíproco efecto entre los que detentan y ejercen el poder que, en consecuencia, podríamos llamar “los detentadores del poder”, y aquéllos a los que va dirigido, a los que, en correspondencia, podríamos calificar como “los destinatarios del poder”. Esta es la sustancial realidad de la vida política, la coexistencia entre los detentadores del poder y los destinatarios del mismo. Esta fórmula nunca lleva a un acuerdo o un arreglo definitivo: los dueños del poder en nuestra realidad y desigual sociedad, son los miembros exclusivos de la oligarquía; el pueblo es, supuestamente, el depositario de “la felicidad”, la prosperidad y los “grandes beneficios”, sobre todo “cuando teníamos una agricultura floreciente y una industria pujante”, como escribe periódicamente el dinosaurio de el diario de hoy. Es decir, los índices de desarrollo socio-económico de El Salvador se medían o valoraban por la macro economía, por los lujosos centros comerciales, por el cada vez mayor mercado automovilístico, por las residencias palaciegas o el desarrollo urbanístico en la Costa del Sol. Había, hay y habréa dinero en abundancia, pero en pocas manos. Si vamos al fondo del asunto, en la sociedad estatal el poder político aparece como el ejercicio de un efectivo control social de los detentadores del poder, sobre los destinatarios del mismo, El control social, en el estricto sentido de la ciencia política contemporánea, se debe entender como la función de tomar o determinar una decisión, así como la capacidad de los detentadores del poder, de obligar a los destinatarios a obedecer dicha decisión. Un par de ejemplos nada más: al rechazar las grandes empresas de bebidas alcohólicas el aumento en el pago de impuestos y obligar a los “poderes” del Estado a echar marcha atrás, simplemente estaban imponiendo sus designios a la población y, por supuesto, doblándole el brazo al Ejecutivo. Lo mismo ocurrió cuando no se sancionó el decreto de ley aprobado por la Asamblea Legislativa para eliminar el cargo de acceso a la telefonía fija. Una vez más, el “gran capital” resultó ganando, propinando un duro golpe a las modestas economías familiares. Estamos seguros que igual suerte correrá el anteproyecto de la Ley de Medicamentos. El poder, considerado en sí mismo, es un elemento objetivo del acontecer político, sin ninguna calificación ética; sin embargo, resulta evidente que el poder incontrolado es, por su propia naturaleza, malo. El poder encierra en sí mismo la semilla de su propia degeneración. Esto quiere decir que cuando no está limitado, el poder se transforma en tiranía y en arbitrario despotismo. A los gobiernos como el venezolano, el ecuatoriano o el boliviano se les rechaza, se les ataca y se les estigmatiza: las campañas mediaticas y propagándisticas mundiales de la derecha son constantes, atrevidas y ponzoñosas; pero cuando ese poder absoluto las oligarquías y burguesías criollas lo asumen y lo ponen diariamente en práctica, entonces ahí no hay problema alguno, todo marcha sobre ruedas y el poder mediático habla de "progreso", "libertad", "respeto al Estado de Derecho" y a los "valores democráticos". Sin embargo, la realidad de las cosas es que esto se trata del derecho a la explotación, a la acumulación de riquezas, a la desigualdad en la sociedad y al dominio absoluto de una clase sobre la otra. Sobre estos temas escribió mucho Aristóteles, cuando describió las formas “puras” de gobierno a las formas “degeneradas”; si ustedes lo han leído, mis caros amigos, sabrán que las primeras están destinadas a servir al bien común de los destinatarios del poder; las segundas, al egoísta interés de los detentadores del poder. Y podíamos continuar con más ejemplos, como citando a Montesquieu, quien, en frase inmortal, dijo: "El poder, por su propia naturaleza, suscita en quien lo ejerce, la tendencia a abusar de él". Un gran político inglés, señaló que el poder "tiende a corromper; y el poder absoluto a corromper absolutamente". Algunos de mis estimados lectores podrían decir que el presidente Hugo Rafael Chávez, en Venezuela, controla el poder y va en camino a convertirse en un tirano. Deseo adelantarme a esta situación: el mandatario bolivariano ha sido elegido democráticamente en dos periodos consecutivos por el voto de los venezolanos, también ha sido ratificado en dos ocasiones por el referendo popular y es uno de los mandatarios que más consultas públicas ha realizado en el continente latinoamericano. Su gestión y su programa de gobierno descansa en quitarle protagonismo y “poder” a la oligarquía y, por el contrario, entregarle cada vez más poder al pueblo; construir espacios de opinión e irrestricta libertad de expresión, creando medios alternativos de comunicación, afinando las leyes para evitar el abuso de la libertad de prensa, construyendo centenares de consultorios médicos, hospitales, clínicas, escuelas, institutos y centros tecnológicos; construyendo más de 50 mil unidades habitacionales populares por año, fomentando la salud y la educación universal y gratuita para todos los venezolanos y, sobre todo, apegándose al espíritu de las leyes y de la Constitución. La burguesía jamás le perdonará que les haya quitado poder y que todas las empresas y recursos estratégicos como el petróleo, el gas, el aluminio, el acero y el cemento estén en poder del pueblo. Todas estas reflexiones -quizás un poquito atrevidas- he querido compartirlas con mis estimados lectores con el afán de provocar el debate y reflexionar un poco más sobre el gobierno actual y dónde reside el poder. Cómo Venezuela se ha sacudido el yugo de la opresión y los caminos por transitar, nosotros, para lograr una verdadera independencia, soberanía política y económica, debemos aspirar a un amanecer distinto, consolidando una verdadera y poderosa alianza con la población más vulnerable, con los más humildes, para forjar un claro y resplandeciente destino en las presentes y futuras generaciones. Pocote

5 comentarios:

  1. Anónimo9:44 a. m.

    Pocote: Leo con detenimiento e interés tus artículos, que por cierto, aunque sea en forma están bien hechos. Pero hay algo que no entiendo: Si el presidente Funes no está haciendo las cosas como algunos quisiéramos y ésto es causa de ataques, ultrajes, sarcasmos, etc. de parte de muchos que dicen que votaron por el cambio, (aunque esto queda en tela de duda) ¿Por qué la derecha recalcitrante lo ataca también y con gran saña?. Basta leer los artículos de don dinosaurio, claudio de rosa, guerra hinds, miguel lacayo, paolo luers, gómez zárate, luis membreño (que por cierto es de los que mas estupideces escribe) y otros que en cuanto dicen que son "analistas económicos" se convierten en "analistas políticos", "politólogos" "pastores evangélicos", etc. como el tal kirio salgado. Se acusa a Funes de derechista, soberbio, petulante, traidor (?), cachorro del imperio, nepotista, etc. (Tal parece que fuera Messi, que ante su brillante desempeño, se han agotado los calificativos). Sentimos que no estamos siendo justos.
    Es una lástima que el blog se haya convertido en "lanzadera" de tanto inconforme, que insisto, no creo que sean de izquierda. Además, la sarta de improperios hacia Funes que muchos lanzan, es una muestra de falta de inteligencia y de capacidad de analizar las cosas, y mas bien deja en entredicho la intención de este blog que es la de formar opinión.
    Estoy seguro de que después que lean mi forma de pensar, saltarán los ultrajes, siendo ésto una muestra de la intolerancia de muchos que quieren que el mundo sea a su manera.

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  2. Anónimo9:59 a. m.

    Pocote:

    Ya es conocido de donde viene el poder politico, económico de este pais. Eso no hace que funes salga absuelto, parece que tu argumento va en la dirección de que Mauricio Funes, debido a que está bajo "fuertes presiones" de la oligarquía, se ve "obstaculizado" de no cumplir con el programa de gobierno. Creo que estás pecando de ingenuo. Funes ya se colocó al lado de la derecha, este gobierno es de derecha, continúa arena y el poder oligarquico en el "poder". Asimila eso, ¿por qué te cuesta tanto?. ¿Acaso el plan quinquenal que acaban de presentar no ha sido elaborado por FUSADES?. Vos sabes eso.¿Por qué le pones tanto rocambole a la cosa?.

    Saludos cordiales.

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  3. Anónimo10:31 a. m.

    Pocote: no creo, en lo absoluto, que Funes soporte presiones de la derecha. Por qué habrá que tenerlas cuando su línea de gobierno es neoliberal?

    Alguien dijo por ahí : "Funes no ha emprendido ninguna reforma que pueda indicar el deseo de transformar la gestión económica en beneficio del gran capital por una gestión en beneficio de las clases trabajadoras...

    ...El patronato es asociado a las decisiones ejecutivas, se consulta permanentemente a la organización patronal FUSADES, su opinión es preferida a la de los sindicatos de los trabajadores y del resto de organismos representativos de la sociedad.

    ...Lo que esperaba la gente que votó por Funes era un aumento substancial de los salarios, la drástica disminución del desempleo, un control del precio de la canasta básica, la creación de oportunidades laborales para nuestros jóvenes, la disminución palpable de la criminalidad. Los que votaron por Funes esperaron que el país iniciara por primera vez una política internacional independiente y progresista. Como hemos visto, la realidad es otra."

    Eso es una verdad indiscutible.

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  4. Anónimo11:02 a. m.

    Para el primer anonimo:

    No sera que es es usted la esposa de funes? Lo defiende de lo indefendible, que sólo se explica si es usted la primera dama de la republica traicionada de el salvador.
    Acaso no lee bien? Eso que pone de los ataques de la derecha contra el presidentin funestin, no se de donde lo ha sacado porque de repente ellos hacen la aclaración de la división que hay entre funes y el fmln(mi partido que se ha vuelto rosadito, por lo tibio que trata al funestin)y el ataque es directo contra el fmln y no contra funestin.
    Gente como usted no necesita el salvador mejor regrese a brasil y siga bailando la samba.

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  5. Anónimo8:43 p. m.

    Para el sr. que espera ultrajes, por mi parte que soy un critico, y fuerte de la imbecibilidades de funes, al contrario se le agradece su punto de vista, pero es que lo que esta a la vista no quiere anteojos, nunca va a ver que claudio rosas, este de acuerdo con funes, es que mientras no este uno de ellos en el poder siempre tendran sus dudas, y este gunes hiscariostes no se define si es gallo o gallina, aunque ultimamente a demostrado ser mas gallina, la critica de parte mia, es por el hecho que ante la derecha recalcitrante no hay que voltearles la espalda ni un solo segundo, pues seguro le clavaran la estaca, y funes asi va a salir si no atinde la advertencia de el pueblo,. mil gracias por sus comentarios.

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