18 de mayo de 2011

La guerra que se nos viene: operaciones militares al sur de México y Centroamérica

No bastan movilizaciones masivas para detener la violencia estatal y sus correlatos mafiosos como el narcotráfico. No bastan 40 mil muertes, 16 mil secuestros y 6 mil desapariciones forzadas para declarar que en México se vive y muere en guerra. No bastan las denuncias mundiales sobre la catástrofe que sume a aquel país integrado-subordinado al sur de los Estados Unidos desde 1994 con el TLC, y profundizado en 2005 con la ASPAN. Hace falta más y más creatividad, organización civil y movilizaciones regionales y mundiales para frenar la barbarie.

Ricardo Martínez Martínez
Rebelión

Para los Estados Unidos, en cambio, es urgente abrir otro teatro de operaciones militares y guerreras en el sur de México y en la región que es considerada, según el departamento de Estado, la más peligrosa del mundo: el triángulo entre Guatemala, Honduras y El Salvador.

Diseñar “un conflicto bélico” para cumplir con las metas planteadas para la seguridad y prosperidad de los Estados Unidos y reposicionar su hegemonía en la región latinoamericana que fue perdiendo en los últimos años, es prioridad para el stablishment gringo. Si no lo logró con el ALCA, lo hará con el paraguas de la seguridad y el discurso de “los enemigos potenciales de las democracias”. Comienza así la estratégica guerra global de intereses.



El jefe del Comando Sur (Southcom), Douglas Fraser, instó recientemente al gobierno de Felipe Calderón a abrir en la frontera sur de México un frente de guerra contra el narcotráfico y controlar, a partir de políticas regionales, el corredor del Istmo bajo el pretexto de ser el área de mayor tráfico de drogas, el ochenta por ciento, que llegan a los Estados Unidos. El estratega militar sostuvo: “ El Triángulo norteño de Guatemala, El Salvador y Honduras es la zona más letal del mundo fuera de las zonas de guerras activas”.

Esto significa, en coordenadas militares, que la región está identificada como eventual zona de guerra. Sí, extender la guerra que padece México hasta Centroamérica.

No se trata de la guerra contra un difuso enemigo interno, sino la guerra contra “las corporaciones transnacionales del crimen organizado”, nos dicen los representantes del Pentágono; se trata de “una guerra definitiva para acabar de raíz el mal”, que no ha podido acabar el gobierno mexicano.

Pero en realidad se trata de una guerra regionalizada, sin fronteras ni códigos militares clásicos, en la cual los que pierden son, sobre todo, civiles, gente inocente, en esta zona lastimada por el intervencionismo estadunidense de antaño y quienes ganan son los que financias las guerras, trafican armas, negocian rutas de dinero y tráfico de drogas con altos dividendos.

Según un cable de la Agencia AFP fechado el pasado 15 de abril, jefes militares de los Estados Unidos y Canadá asistieron a una reunión sobre seguridad en la frontera sur de México. Participaron los gobiernos de México, Guatemala y Belice. Trataron temas de narcotráfico, tráfico de personas y políticas de seguridad conjunta. Los acuerdos y resultados fueron considerados secretos y, con ello, se dio otro paso más hacia la estrategia de dominación vía la militarización.

La región ya vive, en los hechos, el escalamiento de operaciones castrenses. Desde 1994, en el estado de Chiapas, fueron desplegados sistemáticamente al menos 40 mil efectivos del ejército mexicano con el objetivo de acabar con la insurgencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Las tropas militares han realizado movimientos dinámicos, acciones coordinadas encubiertas, inteligencia y cobertura a los grupos paramilitares para socavar la organización social de las comunidades indígenas en los Altos, Selva y Norte de la entidad al sur de México.

Además, la región costa y fronteriza, experimenta, según las necesidades políticas del momento, el patrullaje sistemático de la policía de migración que persigue y reprime a los caminantes de Centro y Sudamérica.

A partir del llamado reciente de la DEA y el Departamento de Estado a militarizar la frontera, se crearon dos bases militares con 1200 efectivos. Un cinturón de contención supuestamente para la lucha contra el crimen organizado en una de las fronteras más vulnerables para la población civil de paso, migrantes que en su desesperación por encontrar salidas a su pobreza, caminan por esta zona.

En Guatemala, se viven estados de excepción, suspensión de las garantías individuales, en zonas consideradas peligrosas. En diciembre de 2010 y enero de 2011, el ejército ejecutó la medida en Alta Verapaz, frontera con México, al señalar actividades del crimen organizado trasnacional.

En Honduras, un golpe de Estado en 2009 dio la concentración del poder real a las fuerzas armadas. Crímenes de lesa humanidad son realizados todos los días bajo la sombra del cuestionado gobierno de Porfirio Lobo.

En El Salvador, las acciones delincuenciales de las pandillas justifican las acciones de los militares en las calles.

Como colofón, el gobierno de los Estados Unidos anunció por medio del Presidente Obama la canalización de 200 millones de dólares para temas de seguridad en la región centroamericana.

En síntesis la zona, el sur de México y el “triángulo letal” de Centroamérica, ya cuenta con una considerable presencia militar y de agencias, internas y externas, que prefiguran un nudo de seguridad regional bajo la orientación del departamento de Estado, y una zona altamente vulnerable donde se podrían desencadenar enfrentamientos como los que ahora se viven en el norte de México.

Durante cuatro días, la población civil mexicana comenzó a perder el miedo y salir a las calles en varias localidades del país con el fin de demandar el fin de la guerra, la cancelación de la estrategia militarista de Felipe Calderón ante el problema del narcotráfico.

Llamaron a refundar la nación a partir de un nuevo pacto social donde se trate el tema de las drogas como un problema de salud pública, combatir las raíces económicas del crimen organizado y sus ligas con el poder financiero y político, la aplicación de una política social de emergencia para los jóvenes y una reforma democrática.

Es urgente el despertar de la sociedad civil en nuestra región. Es urgente un movimiento social de alcances regionales para evitar las consecuencias que pueden estallar en poco tiempo.

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7 comentarios:

  1. Anónimo12:21 p. m.

    Las fabricas de armas en los estados unidos trabajan 24/7, no paran, es un gran negocio, se necesita abrir mercados para esta industria, esta tambien la industria de la seguridad, que es billonaria (Giulliani esta en Peru, tranzando un negocito como el que hizo en Mexico), esta la industria de la "justicia" en donde el crimen si paga y paga bien, paga policias, guardias, municion, uniformes y equipo, carceles privadas, etc. Ademas la industria produce control sobre los pueblos desarmados y para eso se desarma a los civiles, no en Suiza, no en Israel, alli si se puede tener poder de fuego, pero los pueblos esta en otra posicion politica con respecto a los imperios.

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  2. Anónimo6:04 p. m.

    De acuerdo, los estados unidos esta inyectando, financiando, promoviendo el conflicto en la región con varios objetivos: Colocar armamento proveniente de la industria armamentistica rubro importante de su economía, crear el caos y la muerte entre hermanos dividiendo a la población de la region en bandos, se corre el riesgo de criminalizar los movimientos sociales que trabajan en pro de una democracia participativa, desmantelando las estructuras estatales para que los sectores empresariales y bancarias tomen el poder total y destruyan la institucionalidad, paralizando las economias internas y por causa de los conflictos armados y el elevado estado de criminalidad incapacitar la agricultura y la autonomía alimentaria, volviendonos más dependientes de las exportaciones dumping del primer mundo hacia los paises sumidos en la miseria, fomentar la carestía y la mayor dependencia de los combustibles fósiles, profundización del desempleo y crecimiento de las maras y la migración. Y sobre todo lo que el articulista menciona, institucionalizar y regionalizar la guerra contra el narcotráfico, conflicto puramente proveniente del consumo desmedido de la droga y parte de la corrupción politica y policial en los países del norte.
    El lavado de dinero proveniente del narcotrafico, contrabando y trata de personas en los EU y la UE es parte misma e importante de su economía, es un ingreso considerable que sirve para fomentar las guerras que posicionan militarmente a la OTAN y al Pentágono como hegemonías militares alrededor del mundo.
    Cuidado que a la vuelta de un año estaremos metidos en un conflicto regional que nos lleva al exterminio de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

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  3. CLOVIS MONDRAGON11:44 p. m.

    El avión que llevara a la fuerza a Manuel Zelaya a Costa Rica, éste hizo una parada estratégica en la base militar estadounidense de Palmerola. Y así, luego de dos meses de la ejecución del golpe de estado, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, general Douglas Fraser, admite abierta y naturalmente que la base aérea militar en Palmerola, Honduras, fue usada como puente durante el golpe de estado contra Manuel Zelaya: “…es cierto que la nave aérea sí aterrizó en Palmerola, pero es una base hondureña, no es de Estados Unidos. Hay personal estadounidense pero no tuvieron ni participación ni conocimiento de la llegada y subsecuente despegue de la aeronave” Este oscuro personaje norte Americano también estuvo en Perú, con las tropas norte Americanas preparando al ejercito de ese país para posibles agresiones a otros Estados, sabemos perfectamente que el Narcotráfico es otra forma de incursión del Imperio , para justificar la venta de armas, e inmiscuirse en asuntos internos de otras naciones, que raro que en suelo Norte Americano no accionan violentamente los zetas? Los malos solo están en suelo latinoamericano, hoy quieren hacer creer que somos victimas de la agresión del Narcotráfico, ya no es la invasión comunista , hoy es el pretexto para adiestrar a ejércitos , para después usarlos en sus planes diabólicos en las agresiones contra Estados cuyas políticas van en contra de sus intereses económicos, buscan el petróleo de Venezuela, el de Libia, el de Irán, destruyeron Irak, masacran Afganistán, desestabilizan a Gobiernos como Bolivia y Ecuador, controlan al presidente Funes y el sequito de siervos pagados por el servicio secreto norte Americano, creen que no lo sabemos , pero están equivocados, muchos mareros que ellos mandan deportados, trabajan para el servicio secreto , con instrucciones de continuar la ola de violencia social, para sus fines perversos de dominación geopolítica, la guerra contra los narcotraficantes en Colombia les cuesta 600 millones de Dólares en Colombia, dinero que ellos recuperan envenenando a sus propios jóvenes norte Americanos, un Gobierno sin moral , ni códigos de conducta.

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  4. Anónimo12:08 p. m.

    http://radiotierraviva.blogspot.com/2011/05/puerta-del-sol-puerta-de-la-indignacion.html

    "Esta es parte de la manifestación que NO FUERON CAPACES de hacer los sindicatos, los representantes de los trabajadores y las ONGs corruptas que chupan de las dadivas de los gobiernos y administraciones publicas"

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  5. Anónimo3:52 p. m.

    Son dificiles los dias que se viven, donde los malos ganan, y los buenos son atropellados en todos los aspectos,,
    "Los E.U, parecen destinados por la providencia a plagar la America de miserias en nombre de la libertad"

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  6. vicente8:57 a. m.

    Este tipo de Guerra es muy diferente a la que tuvimos en nuestro país.
    Es posible que las condiciones geográficas permitan este tipo de accionar de los carteles de las drogas???, México y Guatemala ofrecen grandes extensiones de territorio, pero nuestro país no. Es solo una duda, si alguien puede comentar algo al respecto lo agradecería.

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  7. Anónimo1:27 p. m.

    No es una guerra de guerrillas, es una guerra imposta.
    Se da con involucramiento de las partes interesadas y empoderadas, pero no les importa el territorio, ni las bajas civiles, ni la destrucción, tampoco se tienen que esconder en la montaña porque la corrupción es su gran tapadera.

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