13 de agosto de 2010

La monarquía política salvadoreña, una diabólica sucesión.

Los integrantes de las cúpulas partidarias, a lo largo de la historia salvadoreña, siempre han sido indolentes al clamor de las mayorías y, en consecuencia, nunca han buscado como fin último favorecer al pueblo.

Coyunturalmente y en tiempos pre-electorales, es que podrás observar algún tipo de "trabajo" que aparente favorecer a las mayorías, pero esto solo aparentemente. Es de destacar que al no ser el fin último el beneficio del pueblo, deberán de estar revestidas del populismo y la demagogia. En resumidas cuentas, todos estos volados no son más que mecanismo coadyuvadores en ese esfuerzo de evangelizar a los incautos y de llevar agua al molino partidario.


Durante algunos períodos, principalmente en el pre-eleccionario, es que se exacerban los nacionalismos o se
 “rescatan”, remozan y enarbolan consignas de luchas a las que siempre se aspira como pueblo, pero que se olvidan en cada legislatura, debido a que siempre serán excelentes caballitos de batalla de la próxima contienda electoral. Al pueblo organizado se le ha dejado solamente la administracion de las consignas.

Lejos habrá quedado y quedará todo lo prometido, y lo que viene de ese punto en adelante serán prebendas, carros nuevos y un incomprensible clientelismo político, sin olvidar la omnipresente corrupción, el nepotismo y, ahora de reciente factura, la valiosa y ansiada "meritocracia".


Sabés cómo continuará esta tragicomedia salvadoreña? Pues, si no te pones listo con las candidaturas no partidarias o al menos con la elección de diputados mediante listas abiertas, seguirá así: Este nefasto y oscuro ciclo se repetirá inagotablemente hasta el fin de los tiempos, pasará de generación en generación y, cual monarquía, estarás en manos de una diabólica sucesión


Pasado el evento electoral, guardan tus esperanzas y necesidades al lado de la indumentaria electorera -kit electorero- y regresan al perfume, al saco, la corbata, las laptop, las grandes residencias, los jugosos salarios, al todo terreno con chofer y a sus propias agendas.

Seguramente te has percatado que muchos políticos en esa época pre-electoral bajan de sus escaparates y se suben a enormes y adornadas tarimas a cantar consignas que murieron hace tiempo atrás, o a prometerte situaciones que ni ellos en sus más húmedos sueños creen o pretenden honrar.

Es en este tiempo que muchos “curuleros” abren aquella gaveta en la que han descansado tus aspiraciones de pueblo. Con el objeto de exhibirlas nuevamente, extraen de la misma el “kit electorero”, aquel que supone el uso de sombrero, camisas y llaveros promocionales, cambio en la forma de hablar -practican la forma de hablar del primo Chomo- para comunicarse mejor con vos, y, cual jinetes, se dan a la tarea de encausar a las ovejas que se han movido del redil, debido a muchas promesas incumplidas.

Kvernicola

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6 comentarios:

  1. Anónimo9:08 a. m.

    Yo estoy totalmente decepcionado con la politica salvadoreña JAMAS vuelvo a creer en partido o candidato alguno despues de la volteada de Funes y la lambizconeria de la dirgiencia del FMLN

    asi que a partir de hoy me abstengo de ir a votar en cualquier eleccion

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  2. Anónimo11:01 a. m.

    tambien me sumo al decepcionamiento con la politicucha guanaca y de acuerdo con la volteada de funito yla lambizconeria del fmln!!

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  3. Anónimo10:20 p. m.

    No se decepcionen compañeros,la historia de los valientes es de permanente lucha.El pueblo salvadoreño ya sabe a donde hay que lanzar el grito de libertad que tanta sangre ha costado se ha abierto el camino de la Justicia de la gente de nuestro pueblo siempre maltratado.68 votos electoreros diputados sinverguenza pretenden reformar la constitucion para eternizarce en los cargos publicos.El pueblo nunca les ha importado.En el 2012 no te olvides del nombre y la fotografia de todos los putridos que estan ahora en esta Asamblea de Ladrones Lejislativos Apartalos de tu vista ese DIA de eleccion y pon la cruz con mucha conciencia en mentes NUEVAS que SEAN como pueblo,vistan como pueblo, que trabajen como nuestra gente.CUPULAS electoreras NUNCA MAS

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  4. Anónimo9:35 p. m.

    Invito a todo/a aquel que quiera ser diputado a que vaya a visitar las escuelitas y lleve un equipo de aalbañiles, fontaneros que arreglen los techos, las laminas, reparen chorrros que gotean, instalen fosas septicas y servicios sanitarios, pilas de cemento, den ollas para la leche,regalen radiolas, etc. también los aspirantes a diputados DEBEN YA a hacer campaña pues ahora será al revés; OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS RAZONES...la tortilla se voltió al REVES!!!FELICITO A LA CORTE Y A LA COMISION QUE LANZÓ ESA ENMIENDA A LAS LEYES!! A TRABAJAR HARAGANES QUE QUIEREN SER DIPUTADOS! SE LES ACABO LA FIESTA!!!

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  5. Anónimo12:11 p. m.

    "Si yo fuera diputado"dijo Cantinflas. Yo seria diputado si ese trabajo fuera ad honorem y si lo propusiera la gente de mi vecindario. Por supuesto, no hay que pagarle a un prestanombre para que lo proponga a uno.

    Las obras públicas deben hacerse con dinero público y no con dinero de dudosa reputación. Las empresas privadas hacen obras públicas pero se lo deducen de su declaración de impuestos, en otras palabras, ellos no pagan nada, sino que es el consumidor a quien se le cargan estos gastos. Yo presumo que quién le interesa ser diputado, anda detras de un puesto para beneficio propio o de grupo. Quien tiene verdadera vocación, no quiere ser electo porque esta noble misión representa una grandísima responsabilidad. Así trabajó un viejito que sirvió ad honorem, de acalde o de juez, casi medio siglo, sin recibir sueldo, en un pueblito pobre. El decía que al interpretar la ley, había que ponerse la mano en la conciencia y buscar la forma de ayudar a la gente pobre. De esa manera, al salir del puesto seguirias siendo don fulanito, muy querido por el pueblo. De lo contrario, aunque fueras en carro, te iban a decir, miren, ahi va el ladrón.

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  6. Anónimo6:09 p. m.

    EL VERDADERO MÉTODO REVOLUCIONARIO
    ES VINCULARSE A LAS MASAS.


    El método burocrático de trabajo es un mal contra el cual todos los revolucionarios debemos estar alertas. Es un mal en el que puede caer fácilmente, incluso, un buen revolucionario.
    Debe ser para el revolucionario una cuestión de principios. Es decir que por una cuestión de principios el revolucionario debe evitar caer en el método burocrático de trabajo.
    El método burocrático significa gobernar desde arriba. El método burocrático significa decidir desde arriba. Significa la ausencia de contacto entre el que administra entre el que dirige, entre el que gobierna y las masas. El contacto con la base y con las masas hace que se reduzcan al mínimo las equivocaciones que puedan cometer un gobernante o un funcionario administrativo. Además, es lo que hace que cuando una medida sea necesaria, imprescindible, esa medida, su necesidad, sea compartida exactamente igual por la masa. Por los que trabajan como por los que dirigen. Hay medidas que son innecesarias, que si hubiera contacto con las masas no se realizan.
    Cuando una medida es imprescindible y necesaria, exige más trabajo. Si las masas están conscientes de esa necesidad, entonces, por difícil que sea, esa necesidad se satisface, esa medida se lleva adelante.
    La Revolución nos ha enseñado a todos nosotros, que lo que se le plantea al pueblo, y lo que surge del pueblo, inmediatamente cobra una fuerza arrolladora, y, sin embargo, cualquier cosa que se haga de espaldas al pueblo, cualquier medida en un sindicato, en cualquier parte que se tome de espaldas a la base, cualquier sacrificio que se le imponga a la base, crea malestar y crea disgustos, en la misma medida en que estaría dispuesto a hacer mucho más cuando se consulta con ella, y cuando se le convence de que es necesario hacer un esfuerzo, o es necesario hacer un sacrificio. Ése es el verdadero método revolucionario
    Muchas veces se sabe en la calle, o en el centro de trabajo, lo que no se sabe desde un cargo de ministro, o desde un alto cargo del Estado. Cuando se quiere saber sobre muchos temas, sobre muchas cuestiones, no hay un método mejor que hablar con el pueblo, hablar con el centro de trabajo, conocer las opiniones, conocer los problemas.


    Fidel, 2 de octubre de 1961.

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