2 de octubre de 2009

El rebuznar de los políticos de la extrema derecha


Los políticos son una especie muy especial en este país y quizás en muchos del mundo, siempre buscan “la oportunidad” para escalar puestos y disfrutar las ventajas que otorga el poder. Sus electores les tienen sin cuidado una vez asumido el cargo. En las campañas electorales visitan periódicamente las comunidades, se reúnen con “sus bases”, escuchan las peticiones de la gente y hasta prometen ayudar a construir puentes, y si les dicen que no existen ríos, pues también prometen realizar “las gestiones pertinentes” para lograr que x río o quebrada pase por el pueblo, la ciudad o el cantón. Así son y así proceden estos demagogos, vendedores de ilusiones y encantadores de serpientes.

En los Estados Unidos los niños aprenden desde la más corta edad que el oficio más importante en su país es el de presidente de la república; otros se inclinan por ser bomberos y también policías. Ello, desde luego, no revela delirio de grandeza en una alta proporción de los infantes norteamericanos, sino la conciencia de que cualquier ciudadano, si se prepara y lucha, puede aspirar al más alto puesto de la nación. En El Salvador, a los pequeños se les educa sin mayor sentido de la responsabilidad. Al menos hasta hoy, los centros educativos son emisores, transmisores de conocimientos diversos y no se fomenta el debate y el cuestionamiento del alumno hacia el profesor.

Evidentemente a los niños no se les inculca que es bueno y deseable participar en el manejo de la cosa pública; que llegar a la presidencia de la república constituye un alto honor y aspirar a ello, una ambición legítima. Aquí se fomenta el espíritu cívico, pero nada más en el mes de septiembre; leen sobre los próceres y los símbolos patrios. Es raro el niño que no conozca la oración a la bandera o las primeras estrofas del Himno Nacional; pero no se les hace ver a la política como una actividad elevada, limpia y necesaria, debido a los malos ejemplos legados por las personas mayores, pues los políticos son presentados en la televisión y en los periódicos borrachos, discutiendo con la policía y muchas veces enfrentándose con la autoridad a tiros. Muy fresco está en la memoria de los salvadoreños el dramático caso del diputado del PCN, Francisco Merino, capturado por enfrentarse a balazos con la policía y herir a una agente de la PNC. Cabe mencionar que este hombre nunca fue juzgado ni condenado por este hecho y su “carrera política” no se vio afectada en lo más mínimo.

Desde luego, hay saludables excepciones, cuando el maestro está muy bien formado políticamente y posee excelentes credenciales para orientar a sus alumnos. En todo caso, cuando estos niños crecen ya no son tan categóricos en sus ambiciones, al comprender que el camino es largo y difícil, sobre todo por las nulas posibilidades económicas de sus padres. Sin embargo, aquellos que eligen hacer una carrera política, jamás niegan ni ocultan su deseo de ocupar puestos de elección popular, por más elevados que estos sean. Por el contrario, invierten mucho tiempo, esfuerzo, no sé si dinero, en crearse una imagen, en hacerse agradables a los votantes y en realizar actividades de servicio para su comunidad, sin intentar esconder, ni por un momento, su aspiración de llegar a ser representante popular.

Está bien que así sea. El político sin ambiciones, no se puede llamar político. Si acaso, lo podríamos describir como oportunista; aquel que siempre queda bien con los de arriba, para nunca vivir en el error o “fuera del presupuesto”. Los conocemos bien, porque en nuestro medio abundan. Nosotros no estamos contra el deseo de superación ni la medida ambición, sí censuramos al político sin escrúpulos, al señalado de corrupto, el que no mide las consecuencias y se vale de lo legal e ilegal para ascender en los cargos públicos. El señor Ciro Zepeda, por ejemplo, tiene mala reputación, la voz popular lo tilda de “vendido”, de ofrecer sus “capacidades” al mejor postor. Nunca ha aportado nada al desarrollo de la nación, nada, sus intereses van por otros caminos. Sus bienes personales materiales son cuantiosos. Nunca se ha conocido que declare sus bienes materiales antes o después de ocupar un cargo en el gobierno o el Estado, bien por elección popular o por nombramiento directo de determinado presidente de la república. En fin, los presidentes vienen y van; los diputados y los ministros, suben o desaparecen; el oportunista, mago de la intriga cortesana, se mantiene siempre en el “candelero”.

No dudo que el oportunista exista en todos los países, lo que me preocupa es que en el nuestro no haya políticos. Y digo que no hay políticos porque el tejemaneje del sistema convierte, aun a los mejores hombres, en cortesanos. El que quiere “llegar”, no tiene que ocuparse de crear una buena imagen pública, ni mucho menos convencer al electorado de que será un buen representante. Vaya!, ni siquiera tiene que interesarse en conocer los problemas que habrá de afrontar si logra ocupar un puesto; lo único que está obligado a hacer es “quedar bien con” y ser “amigo de” quienes están en posibilidad de darle el empujón y hacerlo llegar. Eso aquí es moneda corriente.

Tan cierto es, que muchos diputados, gobernadores y más, llegan a esos cargos después de muchos años de desarraigo de su tierra natal, sin conocer los problemas y como perfectos desconocidos de los habitantes del Departamento al que representan. Llegan por obra y gracia del dedazo, que a un tiempo los hace y los incapacita como políticos. La población nada más observa cómo don fulanito o menganito está nombrado en el alto puesto; digo “nada más” porque no tiene oportunidad de conversar con él o solicitarle determinada ayuda. Si son los representantes o directivos de una comunidad, con mucha dificultad logran una entrevista o un intercambio de opiniones para solicitarle su intervención para determinada obra o proyecto. El resultado será el anticipado: vacías y demagogicas respuestas como  “haremos las gestiones necesarias para que puedan contar con esa escuela, casa comunal, puente o carretera”. Se vuelven demagogos y mentirosos.

Decíamos que el llegar a esos puestos los incapacita como políticos. Los hace, porque aun el ciudadano más alejado de la actividad política, al ser ungido por la suprema fuerza del partido o del ejecutivo, se convierte, aunque sea de nombre, en político. Los incapacita, porque una persona que ha alcanzado un puesto por medio del compadrazgo no se interesará en realizar otra labor que no sea la de respaldar los deseos de aquel que lo ungió. En verdad, estos individuos no representan los intereses del pueblo que supuestamente lo eligió, sino los intereses de aquellos que lo ubicaron en algun puesto. Por lo mismo, tampoco cuenta con el apoyo del pueblo, sino solamente con el del “patrón” y, por tanto, su interés primario será el no perder ese apoyo, antes bien fomentarlo por todos los medios a su alcance.

Schafik Handal : Cómo funciona el "dedo" en Arena





Escuche aquí el discurso de Schafik (10 minutos)

Cuáles pueden ser esos medios? Desde luego, jamás oponerse a una iniciativa que provenga del padrino, así vaya en contra su propia manera de pensar, si es que alguna vez tuvo está función mental, o perjudique a un sector de la ciudadanía que, de nombre, representan. En segundo lugar, conocer a la perfección las debilidades del “hombre” para, a su debido tiempo, solaparlas o aplaudirlas y, cuando le sea posible, imitarlas. Han visto ustedes alguna vez que el diputado Ciro Cruz Zepeda se oponga a una iniciativa de Arena? ¿O alguna vez que haya rechazado una iniciativa emanada de Alfredo Cristiani o de la propia oligarquía?

Los diputados son cínicos. Dicen representar al pueblo, pero la mayoría de leyes que aprueban atentan contra la estabilidad de la nación y van en contra de los intereses de las masas. Al juramentar sus cargos afirman estar “sacrificándose por la patria”. En las plenarias de la Asamblea Legislativa, cada vez que hablan no hacen más que rebuznar : nunca dicen nada bueno ni digno del aplauso mayoritario de la población o, al menos, de sus votantes. Oscuros personajes como Donato Vaquerano, Guillermo Gallegos, Milena Calderón de Escalón, Rodolfo Parker y otros más de la misma calaña, sueltan rosarios de tonterías, atacan a su rival político sin mayores argumentos y únicamente basándose en la ofensa personal, en los “chambres”, en las calumnias y en la difamación.



Esta clase de políticos no le hacen nada bien al sistema, mucho menos a la nación, si acaso con sus solemnes tonterías únicamente quedan bien con sus patrocinadores, con los que “dan la línea”; ya el tiempo ha avanzado mucho y será muy difícil que los niños de ahora, adultos mañana, puedan aprender y poner en práctica los infames ejemplos de estos funcionarios. Bien harían, entonces, en no invitarlos a presenciar el desarrollo de las plenarias, pues no hay mucha diferencia con las escaramuzas y riñas tumultuarias que ellos periódicamente observan en sus comunidades, sobre todo si vienen de barrios marginales.

Pocote

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4 comentarios:

  1. Anónimo9:43 p. m.

    No se realmente porque todavia les decimos diputados ,si esta escoria humana no representa mas que a su patron ,no son mas que unos mandaderos,son los recaderos la mayoria de veces de Cristiani ,otras del maitro que fue presidente ,que descuida a su vieja y que anda metiendo sus fauces y trompa donde no lo llaman ,dizque que representando a los partidos democratas de America,estos mediocres diputados ,estan solo para levantar la mano ,y para obedecer al patron que les paga el otro sueldo ,paralelo al que se roban al estado ,sino representan al pueblo estan usurpando el sueldo.

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  2. Anónimo5:30 p. m.

    SII TODO ESOS SON UNA TAJO DE BURROS QUE NO DEBERIAOS PAGARLES EL SUELDO POR TANTA BURRADA, Y ESA LISTA LES FALTO EL OJOS DE CARRO VOLSVAGEN EL TAL ANGULO QUE HIJUEPUTA PARA CAER TAN MAL..

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  3. Anónimo5:49 p. m.

    Grande, enorme el compa Schafik. Gracias mil por habernos hecho recordar a este gran patriota. Sabía poner el dedo en la llaga.

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  4. Anónimo6:33 p. m.

    aqui urge una reforma politica o que al menos el que aspire a un cargo publico gane el salario minimo de los empleados estatales

    cae mal gente tan inutil como ciro cruz y sus diputados del partido fosil, auntenticos parasitos de las finanzas publicas

    o los alcaldes que se enquistan por decadas en las alcaldias exprimiendo hasta el ultimo centavo para sus bolsillos

    o los diputados que llevan decadas y logran hacer enormes fortunas a costa dl dinero de todos

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