13 de agosto de 2008

Ignorancia con saco y corbata.

Los que no tenemos libre y oportuno acceso a los grandes medios de comunicación de nuestro país, y que hemos de conformarnos con escuchar y leer lo que otros sí tienen ese privilegio, no podemos escapar a la tentación, casi refleja, de querer responder de alguna manera a tanta sandez, abuso y vituperio que muchos de los que tienen espacios en la prensa escrita y medios audiovisuales se dan el gusto de expresar al amparo de la figura de "analista", "colaborador", "editorialista" o "dueño" de algunas de dichas empresas. Durante años hemos visto desfilar a tanto "académico" de dudosa procedencia, ex funcionario de gobierno, político fracasado y militante o combatiente "arrepentido", y pavonearse de sapiencia para caer en tan groseras fallas de ignorancia, limitada cultura política y, en algunos casos, soberbia, insensibilidad, extremismo y hasta taimada discriminación social y racismo. Sería interminable querer abarcar todas las temáticas y detalles al respecto, pero para concretar hemos de simplificar. Parece increíble que quienes se jactan de su nivel profesional o cultural cometan tan grave error de interpretación de la realidad del país y del mundo, quizás amparados en su impunidad ideológica y asumiendo que quienes les leemos o escuchamos asentimos todo lo que dicen, o somos ignorantes; precisamente en este período en que la mayoría de ellos se enfrascan en juzgar la figura del candidato del FMLN, el periodista Mauricio Funes, por el hecho central de ser quien representa la antítesis de sus dueños, promotores o jefes, no pocos llegan a hacer conclusiones simplistas sobre lo que representaría para el país el que resultare electo presidente, vinculando su proceder y comportamiento futuro a otros mandatarios de América Latina como Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, sin entender lo que realmente sucede en nuestro continente. Sucintamente, y sin pretender parecer especialista en el tema, cualquier observador puede fácilmente concluir que lo que ocurre en el subcontinente es resultado, en parte, de la serie de medidas de ajuste estructural que se aplicaron en todos los países, con diferentes métodos y estrategias; como también, bajo diferentes precondiciones de peso, como el caso de Chile, en el fragor de la despiadada dictadura de Augusto Pinochet, y el del resto de naciones en medio de procesos de nacimiento o de retorno a la democracia. Además, los efectos nocivos de dichas políticas en los diferentes pueblos se han manifestado después de las últimas décadas con diferencias de tiempo, intensidad y explosividad o no; por lo que muchos de esos países cuyos pueblos se hastiaron en su momento han expresado su oposición a través de las urnas o en medio de acontecimientos insurreccionales que forzaron el desenlace electoral, y que con ello han girado todos su rumbo como claro rechazo a sus oligarquías y gobernantes de derecha que les han servido a ellas. Como resultado de dichos procesos se gestaron líderes con diferentes cualidades personales con las que se proyectan ante sus pueblos. De ahí que haya surgido Chávez en su país envuelto en el descontento social ejemplificado con el Caracazo de fines de febrero de 1989, y posteriores acontecimientos que culminaron con la desacreditación de los partido tradicionales, juzgados por la población como los autores y causantes de la grave crisis político y social que hace surgir al líder, y luego electo presidente. Historia parecida por el entorno insurreccional ha ocurrido con Evo Morales y Rafael Correa, quienes sin nacer de una revolución armada, lo son de la movilización popular con las peculiaridades propias. De tal manera que cada pueblo ha encontrado su camino, a veces en paz y a veces violento, habiendo escogido a sus dirigentes que responden a cada realidad; si no veamos la irrupción y permanencia de la Concertación en Chile luego de la caída de la dictadura, pero en un clima de chantaje de los militares aún comandados por el dictador que permitieron sólo el tipo de gobierno que fuera tolerado por ellos, aunque estuviera encabezada por el partido socialista, heredero de la figura de Salvador Allende, pero muy lejos de sus planteamientos y programa político, y sobre todo de su memoria. De ahí que pudiera asegurarse que los subsiguientes gobiernos hasta la doctora Bachelet, son los que en su sociedad han sido posibles por las fuerzas del poder real, o hasta lo que el pueblo ha querido permitir. Su radicalización o no depende de muchos factores internos, y de otros muchos externos como secuela de la influencia directa suficientemente probada de la potencia que estimuló y apoyó el golpe contra Allende y sostuvo, hasta que le fue posible, a Pinochet, pero con sus raíces e intereses bien cimentados en la realidad chilena. Al menos esa interpretación desde fuera- y con el respeto que merecen los hermanos latinoamericanos - pudiera concluirse al menos superficialmente para entender las diferencias que cada mandatario puedan tener aún en la diversidad de las tendencias de izquierda que gobiernan en América Latina. Lo mismo podría decirse de Luiz Inacio Lula da Silva y de Tabaré Vásquez, próximamente de Fernando Lugo, que en conjunto pudieran circunscribirse en aquella máxima de José Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”. Por ello es inadmisible que los sesudos analistas y comentaristas de la realidad salvadoreña no tomen en cuenta este simple análisis, sólo por el empeño premeditado en que obligadamente Mauricio Funes deba ser igual a Chávez, Evo y Correa, precisamente mandatarios que surgieron de procesos que rompieron más bruscamente con el pasado -que pudiera influir en su proceder ante las oligarquías y viejas estructuras partidarias- situación que en nada encaja en la posibilidad del Funes Presidente, surgido de una trayectoria personal conocida por el pueblo y de un proceso político gestado en los Acuerdos de Paz, de las sucesivas elecciones en las que el FMLN ha asumido sus triunfos y derrotas con realismo, y la maduración de una conducta realmente civilizada que de otra manera no permitiera que estemos en medio de un proceso pre-electoral y cercano a su definición, en un ambiente que sólo pudiera ser roto por los verdaderos antidemócratas o los desesperados con su posible derrota. Más allá de ello, es increíble seguir escuchando y leyendo que plumíferos de alcurnia o sus empleados o aliados de ocasión aún utilicen su derecho a la expresión a vituperar y ofender figuras que no les agradan, y que nunca tuvieran el valor de hacerlo con otros -asesinos de guerra, déspotas mundiales, cachorros del imperio o lacayos comprobados- por pura cobardía o complacencia ideológica. No sé cómo actuaría en un futuro próximo uno de ellos, que en su ridículo y paranoide discurso ha llegado a criticar y mofarse del actual candidato demócrata de los Estados Unidos, el señor Barack Hussein Obama, en un análisis estrafalario sobre el porqué no usa o no ha usado corbata en sus reuniones políticas, haciendo además un porfiado símil a figuras de izquierda que no abrazan la cultura de lo chic y lo decente según él, como es el uso del traje formal y fina corbata, si este señor, negro y antibelicista, que quiere “negociar” hasta con los enemigos, llegara a ser presidente de esa gran nación norteamericana. ¿Dónde pondría la cara?, o quizás veríamos su coraje y valentía como asegura actuará con el futuro gobernante salvadoreño -de ser electo también Funes- y no sería raro leer sus editoriales criticando Obama por su informalidad en el vestir y su accionar político. Ya veremos si eso será así. Porque para alguien que tiene un medio del tamaño que él posee es muy fácil decir desde su escritorio cosas como Evo suéter, Evo emplumado, o Chávez bembón, caracterizaciones vergonzosas provenientes paradójicamente de alguien que se presenta y jacta por su cultura y educación. Como también increíble que un conocido ex ministro de administraciones areneras e impulsor de la impopular dolarización que aún defiende, actualmente analista político, exprese que Evo usa un suéter bayunco, tan sólo porque a él no le agrada. A estas alturas dichas menciones serían suficientes en cualquier país del mundo decente para una descalificación total por su contexto racial y de desprecio. Pero creo que no llegan a tanto, sobre todo porque demuestran el corto espacio mental del que se jactan, al desconocer hechos históricos que subyacen en la imagen y comportamiento de muchos mandatarios del mundo, y por su limitado entendimiento no logran visualizar que Evo, con su arraigo de indio - como él mismo se llama y de lo cual se siente orgulloso - tiene derecho a vivir con sus tradiciones, incluidas las de su vestimenta. Tan sólo habría que cuestionarse porqué estos señoritos de la prensa seria y de altura no se burlan del afgano Hamid Karzai, del rey Abdullah de Arabia Saudita, o Abdul Kalan presidente de la India, que usan sus vestimentas tradicionales aún en actos oficiales. No lo hacen porque su corta visión no los vincula con lo que hacen con otros. Quizás en el pasado ellos pudieron haber usado alguna vez una camisa estilo Neruh, pero en ese tiempo no eran conscientes de los prejuicios en los que hoy se empantanan y les hacen ver como ridículos y pequeños, muy de saco y corbata, pero desentonando groseramente. Estos son apenas dos ejemplos de lo perverso en que puede convertirse un medio, sus dueños y sus colaboradores, cuando se enceguecen por sus posiciones políticas y de clase. Y lo que falta parece que dará para más, porque se preparan para convertirse en víctimas de la represión del futuro gobierno, y no sería raro que adopten los papeles ya suficientemente probados como los que en su momento han desempeñados periódicos, radios y televisoras como El Mercurio en tiempos de Allende, La Nación en Argentina, Globovisión contra Chávez, y otros muchos más que a pesar de los bloqueos denunciados por ellos, han subsistido tal vez con una pequeña ayuda de sus amigos de una tal CIA. El embajador de Estados Unidos en El Salvador ha dicho que "su país no intervendrá en el proceso electoral salvadoreño", pero es curioso su reiterado mensaje (porque realmente lo ha repetido en dos ocasiones a los medios interesados) sobre el tema de los enemigos de su nación, las Farc y un supuesto gobierno que las apoye; a pesar que dicha temática ya raya por lo insostenible, y si aún para algunos medios que señalan responsabilidad del FMLN y el señor embajador Charles Glazer debe seguirse insistiendo en ello, no es más que por su uso mediático y de propaganda anti alguien, y si él accede a ello conscientemente, está interviniendo en la política local, a menos que él lo aclare. No habría que ser analista privilegiado para darse cuenta. Pero así son las cosas, lo importante es que al menos no pasemos de noche por esta nueva realidad que vivimos los salvadoreños, y que así como cada vez son más los que quieren el cambio, debiéramos intentar cultivarnos en la misma medida con las ideas, con la convicción que José Martí, el más universal de los cubanos, ha enunciado hace más de un siglo: “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”. José Mario Zavaleta REENVIA - IMPRIME - COMPARTE - HAZ PATRIA... .

3 comentarios:

  1. Me gusta mucho tu blog. Tratas temas serios de una manera muy franca y profesional.

    Yo he abierto un blog propio http://almuerzogratis.blogspot.com,
    te invito a visitarlo y a agregarlo en la lista de tus blogs amigos,

    Un abrazo,

    Alex

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  2. Anónimo7:47 a. m.

    Como dice el nuevo dicho:
    "No todos los ARENEROS son pendejos, pero SÍ, TODOS LOS PENDEJOS son Areneros". Y pendejos, ya lo dice Cabrales, hay en todas partes.

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  3. Anónimo7:56 p. m.

    lo que no comparto es que mauricio funes ande criticando la gestion como diputado de salvador arias aclaro que salvador ni nadie es mi lider yo soy mi propio lider en todo caso deveria criticar la gestion de los 32 diputados y todos los al caldes que se an olvidado del pueblo y solo se preocupan por sus intereses igual esta la comision politica el consejo nacional y todos los dirigentes del fmln.

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