Comunicado recibido en nuestro buzón electrónico.
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El Presidente Funes ha vetado el decreto 635 mediante el cual los partidos políticos intentan burlar y burlarse de la sentencia de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, la que posibilita las candidaturas independientes de los partidos políticos para diputados a la Asamblea Legislativa.
Esta es una decisión importante que, independientemente de las razones que la mueven, es un desencuentro con la posición conservadora y reaccionaria de los partidos políticos. Estos aparatos consideran que la participación ciudadana como candidatos independientes amenaza sus intereses electorales y que riñe con lo establecido en el Artículo 85. Estos partidos ignoran que en la sentencia de la sala se establece “Que el fundamento de ésta apertura descansa en que el ciudadano y su participación en su vida pública constituyen la esencia de la democracia, por encima de los partidos políticos y de grupos con intereses particulares, además la constitución asegura también la participación de los ciudadanos que no se sienten representados por los partidos políticos’’.
Esta es una decisión importante que, independientemente de las razones que la mueven, es un desencuentro con la posición conservadora y reaccionaria de los partidos políticos. Estos aparatos consideran que la participación ciudadana como candidatos independientes amenaza sus intereses electorales y que riñe con lo establecido en el Artículo 85. Estos partidos ignoran que en la sentencia de la sala se establece “Que el fundamento de ésta apertura descansa en que el ciudadano y su participación en su vida pública constituyen la esencia de la democracia, por encima de los partidos políticos y de grupos con intereses particulares, además la constitución asegura también la participación de los ciudadanos que no se sienten representados por los partidos políticos’’.
En esta parte la sentencia establece dos puntos fundamentales de la confrontación actual entre diferentes sectores de la sociedad y los partidos políticos y estos son: que una gran cantidad de ciudadanos no se sienten representados por los partidos políticos y que la participación de los ciudadanos en la vida pública constituye la esencia de la democracia por encima de los partidos políticos. Esta es la llave para entender la distancia entre la sociedad y los partidos, por un lado el pueblo desconfía y desconoce la representatividad partidaria y las cúpulas empresariales desconocen a los partidos políticos como sus instrumentos y, puestos en esta realidad, los partidos aparecen y parecen huérfanos que no se han dado cuenta de su orfandad.



















