Lo que antes estaba recto, plano, adquiere un torcimiento o una comba. Eso es una inflexión. Aunque se puede interpretar como un cambio de dirección, tal vez como una atenuación, como cuando nos referimos a la voz. En todo caso, según el diputado Roberto Lorenzana, el “FMLN históricamente ha mantenido una relación (hacia los Estados Unidos) que ha tenido un conjunto de inflexiones”. Además de expresarse curiosamente, pues en concreto nos dice que han mantenido una relación cambiante. O sea que, históricamente, no han tenido ni mantenido una posición de principio. Pero esto no es lo que ha querido decir, sino que la historia los ha ido obligando a cambiar de posición respecto a los Estados Unidos.
Esto es cierto. El oportunista sigue los vaivenes y los cambios del viento, se acomoda en toda situación, se apoltrona en el sillón de la circunstancia, se arrellana holgadamente en el oportuno puesto que se le ofrezca. Recuerdo como si fuera ayer, la insistente distinción que se hacía durante la guerra, entre el pueblo y el gobierno de los Estados Unidos. Uno era nuestro aliado, el otro nuestro peor enemigo del que debíamos liberarnos, independizarnos. El FMLN ha ido flexionando, encorvándose ante la dura realidad del poderío imperialista. Ahora el diputado Lorenzana, portavoz del FMLN, no se limita a producir una inflexión a partir de aquella posición, sino que nos ejecuta una voltereta circense y nos saca del sombrero la perfecta unidad entre el pueblo estadounidense y el gobierno.




















