Consideramos oportuno y de interés nacional la entrevista concedida por Carlos Abrego a Política Stereo, con el fin último de profundizar aun más las reflexiones en torno a la ofensiva del 89.
Trompudo.

El día de hoy nos acompaña Carlos Abrego, ex – militante del Partido Comunista Salvadoreño (PCS) y del Partido Comunista Francés (PCF). Actualmente Carlos reside en Francia desde donde acompaña el acontecer nacional desde hace algunas décadas.
PSES: Este 11 de noviembre se cumplieron 22 años desde “la ofensiva final”, que constituyó uno de los ataques más fuertes que el FMLN perpetró y nos gustaría intercambiar algunas ideas con usted al respecto. Carlos, he entendido que usted fue militante del PCS y fue a través de esta organización que usted emigró de El Salvador en el comienzo de la década de los 60. Estamos hablando de casi 20 años antes del inicio de la guerra civil. ¿Cuál era la situación del PCS en aquel entonces?
Efectivamente, fue gracias al Partido Comunista de El Salvador (PCS) que pude ir a estudiar a la Universidad de la Amistad de los Pueblos, “Patricio Lumumba”, fue eso en 1962. Para mí esta era la única posibilidad material de emprender estudios universitarios.
El PCS era una organización clandestina, perseguida por la dictadura. No era entonces un partido de masas, era una organización en crecimiento. Hasta mediados de los años cincuenta la política de reclutamiento era bastante “elitista”, por no decir “dogmática”, pues el PCS se mantenía cerrado tal vez por seguir consignas venidas de Moscú, entonces aún dominado por el estalinismo. Fue luego cuando se emprendió la desestalinización que el PCS abrió sus puertas a nuevos miembros, sobre todo en los sectores estudiantiles e intelectuales. Hasta entonces el obrerismo exarcerbado dominaba en el movimiento comunista salvadoreño, esta tendencia, esta “enfermedad” siguió dominando a muchos sectores del Partido. Es una tendencia que persiste incluso hasta ahora.