El "subsidio", la contaminación de la red hídrica y ¿quién paga el “pato”?
Leyendo ayer un editorial en LPG, de Roberto Rubio-Fabián, titulado “Lo engañoso de los indicadores macroeconómicos,” donde el Director de FUNDE afirma que “un crecimiento económico basado en la explotación y uso indebido de los recursos naturales puede llevar pérdidas importantes no registradas en la contabilidad nacional”, se me ocurrió escribir esto. Consideré mandarlo a LPG; pero, en verdad, tengo grave alergia a medios de comunicación como ese. Y me dije: “mejor se los mando a Los Trompudos...a ver si ellos lo publican”.
¿Alguna vez se les ha ocurrido que el país les está subsidiando el costo cada vez que van al inodoro y dejan ir el agua? ¿Cuál es el costo real de no tener tratamiento de aguas negras en el país? Cuál es el costo y las consecuencias de no exigir a la industria y agroindustria tratar las aguas servidas antes de despojarse de ellas? ¿A dónde créen que van a parar todos estos desperdicios, tóxicos: heces, orina, jabón, químicos industriales, etc.? ¿Se han puesto a pensar quién "paga el pato" en todo esto?
En múltiples ocasiones he escuchado a funcionarios públicos mencionar que el país "no puede incurrir en los costos de construir y operar plantas de tratamiento de agua". Para mí, esta visión es miope e incorrecta. ¿Por qué? Porque el costo del tratamiento de aguas negras y aguas servidas es del usuario y no del gobierno ni del país. Mi factura del uso de agua potable, aquí en Seattle, USA, donde yo vivo, incluye los costos de la construcción, operación y mantenimiento del sistema local de recolección y tratamiento de aguas negras. ¿Cuándo fue la última vez que el ANDA les cobró por tratamiento de agua? ¿Les molestaría si ANDA les cobrara unos centavos más para eso? ¿O prefieren guardar los dolaritos para el saldo de sus celulares?
La topografía del país es tal que la mayoría de los ríos y quebradas en donde se depositan las aguas negras de los hogares salvadoreños y aguas servidas de la industria y agroindustria, fluyen hacia el interior del país, vía el Acelhuate y Río Las Cañas, directamente hacia el Río Lempa, la vena de agua más importante. Nuestro comportamiento como sociedad se compara a la de un drogadicto que, sabiendo que se está matando, se sigue inyectado veneno en las venas.
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| MIERDA A GRANEL EN EL CERRÓN GRANDE |
Según un documento del Programa Salvadoreño de Investigación Sobre Desarrollo y Medio Ambiente (PRISMA), en el 2001, “A pesar de contar con un marco relativamente amplio de instrumentos regulatorios para enfrentar la contaminación del agua –la cual es impactada por desechos domésticos, industriales, agroindustriales y agrícolas–, El Salvador ha experimentado una tendencia creciente de casos de enfermedades que se generan por la contaminación masiva de la red hídrica. Entre estas enfermedades podemos enumerar a la diarrea y el parasitismo intestinal, afectando principalmente a la población infantil.
Las escasas iniciativas y propuestas existentes para solucionar el problema de la contaminación del agua, a menudo se ven limitadas por la ausencia de una política y compromisos institucionales capaces de encausar más eficazmente esos esfuerzos por enfrentar la contaminación de la red hídrica del país.” Y diez años después las cosas siguen empeorando aceleradamente. Si no lo creen, busquen a Rosa Chávez, Ministro del MARN, quien fue director de PRISMA, y pregúntenle: ¿Qué está haciendo para corregir eso ahora que está usted en el gobierno?
A pesar de haber sido declarado un sitio RAMSAR, y de su importancia ambiental y económica (pesca, turismo, ganadería, agricultura, etc.), el embalse Cerrón Grande ahora es uno de los cuerpos de agua dulce más contaminados de toda Centroamérica. Aquí solo la CEL se salva. Una investigación realizada en el 2008 por la Asociación Salvadoreña de Ayuda Humanitaria, Pro-Vida, y financiada por Oxfam América, demostró los altos niveles de contaminación y las múltiples fuentes de contaminación. Bacterias, metales pesados, pesticidas y otros parámetros químicos en el Cerrón Grande, exceden todos los estándares respectivos de calidad de agua.
Se estima que el embalse Cerrón Grande recibe una carga mensual de más de 8.5 millones de libras de heces provenientes de 1.5 millones de hogares en San Salvador. En un estudio hecho en el 2004, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales identificó que desechos provenientes de 54 plantas industriales, 55 ingenios de café, 7 ingenios de caña de azúcar y 29 sistemas de aguas negras, vierten directamente sus venenos en el Embalse del Cerrón Grande. Dieldrín y cianuro son solo dos de las múltiples sustancias tóxicas que pueden acumularse en la cadena alimenticia y que fueron encontradas en las aguas del embalse Cerrón Grande. ¿Quiénes pagan las consecuencias?
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| ALGAS ALTAMENTE TÓXICAS EN EL CERRÓN GRANDE |
Pregúntense quiénes pagan el pato la próxima vez que coman verduras, carne de res y pescado que tienen origen en el embalse o en las tierras fluctuantes propiedad de la CEL. Hay casi 5,000 pescadores artesanales en el Cerrón Grande, a quienes ganarse la vida pescando se les ha complicado tanto, y quienes injustamente pagan las consecuencias por el efecto inmediato de este subsidio que directamente resulta en una severa y crónica contaminación de nuestra principal vena de agua en el país.
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Pregúntense cuántas fuentes de agua, en cualquier parte del país, son limpias. ¿Quién se salva de la severa contaminación? ¿Acaso no representa esto pérdidas importantes no registradas en la contabilidad nacional? ¿Cuáles son los indicadores macroeconómicos que miden el costo real y el precio que se tendrá que incurrir en el futuro para corregir la contaminación causada por este subsidio directo a quienes participan en esta actividad contaminadora?
Al final, en el caso del Rio Lempa, TODOS los salvadoreños, especialmente los niños y las generaciones futuras, son los que pagan y pagarán las graves consecuencias por este desmerecido "subsidio" para la Industria.
Doctora Maritza de Rivas
Gastroenterologa ISSS
Colaboración.
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