31 de enero de 2010

De universos paralelos y aspiraciones lejanas


En este teatro de lo absurdo, de lo paradójico, de lo incomprensible, de promesas insatisfechas y de actuaciones presidenciales poco éticas, es muy difícil abstraerse de lo cotidiano para observar alguna ruta confiable de este gobierno, a la cual se le pueda dar seguimiento, con el objeto de obtener alguna certidumbre del verdadero y esperado "Cambio".

Ante esa dificultad, muy de vez en cuando busco esos hálitos de descanso mental; entre chispazos matinales y aspiraciones lejanas, mi mente me invita a extrapolar realidades y a pensar en universos paralelos que me lleven a estampas de más tranquilidad, paciencia, tolerancia y verdad.

Al observar la coyuntura nacional y el accionar del presidente Funes, no te niego que he deseado en lo más profundo de mí ser, enfrentarlo con aquel buen y extinto entrevistador del extinto programa "Sin Censura".

Sé que es imposible pretender el enfrentamiento, pero mentalmente configuro algunas de las posibles preguntas que el entrevistador le realizaría al ahora presidente, y, sin más, se las dejo para que ustedes le intenten buscar la respuesta adecuada a cada una, intentando alejarse de las banalidades "políticamente correctas":

1. Cómo se entiende y asimila, sin caer en el prejuicio y el señalamiento, la designación de Polistepeque?

2. Es cierto, Sr. Presidente, que uno de sus hijos tiene relación con la "empresa" Polistepeque?

3. A qué se debe la asignación de un poco más del 62.5% de la publicidad de su gobierno a la empresa TCS? Parecería que esta acción lleva como objetivo comprar el silencio de sus activos detractores. Esta asignación, Sr. Presidente, se enfrenta con su eslogan de "Incluir", ya que ha dejado fuera del pastel a muchas de las empresas radiales y de comunicación alternativa.

4. Sr. Presidente, retomando algunos señalamientos que le hicieron en el periodo electoral, me pregunto si ya ha comenzado a honrar la deuda con el Sr. Salume. Nos podría explicar cómo se pagan 2 millones de dólares con un salario de algo más de 5 mil dólares mensuales?

5. Una de mis fuentes me ha asegurado que usted recibió apoyo monetario del Sr. Carlos Slim para su campaña electoral. Tiene que ver este apoyo recibido con su posición de vetar el decreto legislativo que elimina el pago de la cuota básica de telefonía fija?

6. Una de sus promesas de campaña fue la de llevar a prisión a los corruptos de gestiones pasadas; hasta el momento las cárceles del país siguen a la espera de esos futuros huespedes. Qué ha pasado? Falta voluntad? Falta de interés o existe algún pacto con ARENA para no hacer efectiva esta promesa?

7. Ha logrado recopilar las pruebas en contra del Sr. Colorado, se recuerda del incidente?

8. Algunos piensan y afirman que con sus acciones, en lugar de escuchar consejos del Santo de América, está escuchando sugerencias del mero chimbolero, de donde es inquilino el mayor D'aubuisson.

9. Hablando de su "Meritocracia", quisiera preguntarle, sin llegar a ofenderlo, si conoce usted el significado de esta palabra o simplemente le pareció adecuado y rimbombante su uso al momento de su mensaje en la Feria Internacional?

10. Pensándolo bien y recordando su mensaje de la Feria Internacional, así como sus promesas de campaña, me pregunto: A quién le debe más explicaciones con sus acciones...al pueblo o a la ANEP?

11. A quién escucha el presidente cuando sale cada día de su casa de habitación? Déjeme que le reformule la pregunta: Quién es el hombre o mujer fuerte y de confianza del presidente Funes? La influencia del Sr. Salume es real o ficticia en su accionar, Presidente?

12. En esas sus reuniones donde llegan sólo con invitación, saco y corbata, ha logrado hacer las paces con el Sr. Altamirano, el Sr. Hernández, los Galeas, Paolo, Nacho y demás especies de esa fauna caníbal de la derecha. Una de mis fuentes me ha insinuado que está revalidando algunas mentas. Es cierto eso? O va a continuar a repartir viajecitos, como el acordado al plumífero de la Prensa Gráfica?

13. A qué se debe su distanciamiento del ideal del pueblo? Es difícil hacer realidad, ahora que puede, lo que tanto criticó y señaló en estos veinte años atrás.

14. Qué es más difícil: quedar mal con sus nuevos amigos los empresarios o con todo ese pueblo que confió en usted y lo llevó al poder?

15. No sé a usted, pero al menos a mí no me gustó que el presidente de Brasil le diera unas cachetaditas cariñosas al presidente de mi país, me pareció como que le dijera: Cómo está mi cachorrito?

16. Si pudiera volver a embarcarse en esto, lo haría? Y qué acciones evitaría repetir?

Luego de todos estos cuestionamientos de mi universo paralelo, les aseguro que el presidente le va a responder al entrevistador: "No te lo voy a responder en este instante, mejor respóndetelo tú cuando engañés a este pueblo y seás presidente."

Kvernicola


*Esta es una fantasía de su servidor, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia!

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29 de enero de 2010

Los generales masacradores hablan sandeces

Los asesinos patológicos, con soberbia y prepotencia, piden ahora al gobierno un "plan de seguridad", al tiempo de advertir que la “carencia de planes” desprestigia a la Fuerza Armada de El Salvador. El cinismo ahora tiene nombre y apellido, no es posible encontrar honor, dignidad y decoro en los militares, en los instrumentos de dominación y represión por largos años de la oligarquía, los responsables directos de masacres, torturas, crímenes, secuestros y desapariciones forzosas de miles de salvadoreños. Hechos brutales cometidos como “agentes del Estado” por los cuales el presidente de la república, Mauricio Funes, acaba de “pedir perdón” al pueblo en ocasión de celebrarse 18 años de la firma del Acuerdo de Paz.


Cuál es la autoridad o el respaldo moral que respalda a los generales Mauricio Vargas, Humberto Corado y René Emilio Ponce, para “recomendarle” al gobierno planes más efectivos para combatir la criminalidad? Como jefes de unidades militares o “comandantes” del Estado Mayor, firmaron y ordenaron masacres contra la población salvadoreña, antes y durante el conflicto armado; reprimieron manifestaciones de estudiantes, campesinos y obreros en las calles de San Salvador; llenaron de presos políticos las cárceles, donde torturaron y asesinaron a miles de civiles, la mayoría de ellos inocentes y sin haber sido remitidos a los juzgados correspondientes como lo señala la Constitución y las leyes secundarias. Nunca les importaron las leyes ni el marco jurídico y constitucional del país. Fueron artífices y señores de la muerte, de la tortura y del asesinato; responsables de todo y de nada, facultados para decretar el derecho a la vida o la muerte.

Ahora, cuando la delincuencia y la criminalidad por ellos creada y heredada a esta sociedad y gobierno, se ha convertido en una “fuerza despiadada”, se atreven a afirmar que el involucrar a la fuerza armada en los planes de represión contra la delincuencia, “podría acarrear costos a la fuerza armada, pues está arriesgando a sus soldados y su prestigio de forma aislada y sin contar con un plan integral que venga de las autoridades a quienes les compete hacerlo”. Lo dicho: mayor cinismo e hipocresía imposible de encontrarlos en otro lugar y espacio; los reyes de la página roja, los represores e inventores de las torturas y asesinados mas sofisticados se atreven ahora a dictar reglas, a impartir “sanos consejos”, a rasgarse las vestiduras. Ustedes, generales, deberían de estar en el banquillo de los acusados, ser juzgados por crímenes de lesa humanidad, por violar reiteradamente la Constitución, por alterar el orden y la legalidad en esta sociedad, responsabilidad que cínicamente atribuyeron a los patriotas salvadoreños que con valentía y coraje desafiaron el supuesto orden institucional.

La misión de la fuerza armada está claramente delimitada en la Constitución, que le ordena velar por la soberanía e integridad del territorio nacional. La facultad de salir a la calle para colaborar con la Policía Nacional Civil, aprobada por la Asamblea Legislativa, es y debe ser provisional y por un período corto, pues se corre el peligro de retornar a tiempos pasados y peligrosamente convertirla en un auxiliar necesario e indispensable, como ciertamente lo están viendo sectores de la población.

El Ministerio de Justicia y Seguridad Pública debe analizar detenidamente el papel y la misión asignado por la Constitución y proceder con planes y acciones creativas para prevenir y combatir el delito. Puede ser que el estado de emergencia y el accionar de las pandillas, la delincuencia y el crimen organizado haya superado sus capacidades tanto en hombres, equipos y recursos móviles y estacionarios y que tal situación obligó al presidente de la república a acudir a los efectivos militares; pero no puede ser la regla y el expediente de siempre. Se debe tomar la experiencia de otros países y actuar con imaginación y mucha creatividad. No es posible que a un problema con profundas raíces sociológicas y humanas -estructural, pues-  únicamente se le dé una salida policíaca.

Los generales tiene la visión militarista y sus escasas "entendederas" no les permite analizar con propiedad el fenómeno. Es más, se atreven a sugerir y hablar tonterías como eso de que “El Salvador está como un semáforo en amarillo mientras el gabinete se centra en la dialéctica”, literalmente expresado por el general Mauricio Ernesto Vargas. O las mentiras dichas por el general René Emilio Ponce de que “antes de que los soldados salieran a las calles, la Procuraduría de los Derechos Humanos no había recibido ninguna queja por violación a los derechos humanos (…)”. Las noticias de los medios de difusión constantemente hablan de violaciones sexuales o asesinatos cometidos por soldados, clases y oficiales. Pero para este general estos únicamente han ocurrido en cuanto “salieron a patrullar”. Mayor cinismo e hipocresía, ¡imposible!

Los grandes y graves problemas heredados por los regímenes areneros que padece el país, serán muy difíciles de atacar y resolver en cinco años; pero es necesario crear planes concretos en lo económico, social y político para garantizar fuentes de empleo, un mejor sistema sanitario y asistencia a la población más vulnerable, educación gratuita en todos los niveles, mejores centros de instrucción desde la parvularia a la universitaria, leyes más fuertes y apropiadas al momento en que estamos viviendo y, por supuesto, pensando en el futuro, así como instituciones bien constituidas que brinden seguridad y garantías a todos los salvadoreños, nos referimos concretamente al Tribunal Supremo Electoral, a la Fiscalía General de la República, a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, a la Procuraduría General de la República y a la Corte de Cuentas.

Pocote
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28 de enero de 2010

Yo, que sí voté por vos!

No quiero ser absolutista con este comentario, presidente Mauricio Funes, tampoco quiero favores personales a cambio del mismo, pero te digo desde esta trinchera de ideas que yo sí voté por vos, así como muchos de los de a pie. A pesar de esto, muy raras veces con tu gestión has llegado a favorecer a las mayorías de este pueblo o has visitado con tu trabajo, obras o acción, los alrededores de mi vecindario.

Paradójicamente a lo anterior, me enteré que visitaste hace unos pocos días a los de la ANEP. Entiendo que ninguno de ellos votó por vos, y si tu memoria no te falla, en el ENADE del 2009 se burlaron y pusieron en entredicho tu bonito mensaje de aquella oportunidad.

Muy presente tengo en mi mente la retórica empleada por el cipote Daboud -ex presidente de la cámara de comercio- para descalificar el contenido y la esencia de tu mensaje; a ese coro se aunó el ex-presidente de la ANEP, Federico Colorado, y muchos otros más que ahora te "aplauden" y te "vitorean".

Sé que sos listo, no me cabe la menor duda de eso, por lo tanto, debere intuir y deducir que sabés que los que ahora te aplauden en el ENADE o en esas fiestas de saco y corbata, en el pasado reciente te volaron riata y NUNCA te quisieron como presidente de este país. Eso lo sabés muy bien!

En contraposición a estos, déjame decirte que muchos de mis compatriotas de a pie, así comoeste servidor, soñamos desde noviembre de 2008 con que estuvieras en esa silla presidencial, beneficiando a los que siempre fuimos marginados.

Es un hecho que con algunas de tus acciones ya nos has olvidado y te has olvidado, además, del sacrificio y empeño de muchos, esfuerzo que fructificó en la primera magistratura de El Salvador que ahora ostentás.

Al escuchar tu mensaje en ENADE, presidente Funes, me atrevo a decir que dejaste en el "Lobby" del hotel, la guía de San Romero de América, o quizá el santo simplemente prefirió decirte: "Dale vos, ahí no quepo, acá te voy a esperar".

Fíjate, presidente Funes, que algunas veces muchos de los salvadoreños ponemos en duda que te hagás acompañar de la guía del Santo y si te hace la segunda, mucho otros ponen en duda que atendás sus sugerencias y consejos.

De lo que prometiste en tu toma de posesión, es de lo más alejado que has estado en tu gestión: No poder equivocarte, la Meritocracia, seguir las ensenanzas de San Romero de América, y atacar frontalmente los actos de corrupción.

Espero que no debás tambien pedir perdón por estas deudas que tenés con TODOS los que votamos por vos!

Atlacatl

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La codicia y el cinismo de los oligarcas

La renta cobrada por la telefonía fija corresponde a un antiquísimo tributo en boga en tiempos del feudalismo, pago mensual de los campesinos a los señores feudales, la nobleza y el alto clero unidos en la explotación de los oprimidos, por lo tanto debería ser una vergüenza más que una aberración económica mantenerlo en pleno siglo XXI.


La avaricia, el afán de acumulación de riquezas, el considerarse los únicos preparados para administrar y dirigir negocios, caracterizan al sector conocido como “iniciativa privada”. Ellos siempre han exigido al Estado no “meter manos” en el sagrado mercado y no emitir decretos o enviar proyectos de ley a la Asamblea Legislativa, encaminados a regular o controlar precios. Lo mejor para este grupúsculo es privatizar todas las autónomas y dejar en sus manos la “sana administración” de todos los aparatos productivos. En términos económicos, la nacionalización de una industria básica -lo que tanto fustigan en teoría- debe convertirse en una fuente de subsidios, de trato preferencial para sus empresas y de ruina progresiva para la nación. La gasolina, la electricidad, la telefonía...pueden permitirse prácticamente todo, menos sostener una sana política de precios.

No estamos inventando nada, ha sido la tradición, la norma, la regla básica por largos años en este país. En el presente hemos asistido una vez más a las presiones, a las amenazas y las “reuniones de alto nivel” para torcerle el brazo al gobierno “del cambio” y revertir unas tibias revisiones tributarias. Las frases se repiten: se advierte una conspiración contra los empresarios y los inversionistas. Ahora, con la eliminación de la cuota básica en la telefonía fija aprobada el jueves próximo pasado por la Asamblea Legislativa, nuevamente se escuchan los tambores de guerra y los conceptos elaborados hoy por el mismo presidente: se está enviando “un mal mensaje” tanto para “los inversionistas en el país como para las gremiales que hacen planes para instalarse en El Salvador”. Hipócritas y cínicos, fariseos de las buenas conciencias, mercaderes de las ilusiones y esperanzas de este pueblo.

Las reglas y normas hechas para incrementar la riqueza de las empresas nacionales y extranjeras, deben mantenerse y “no cambiarse por decreto legislativo”, pues dañan sus inversiones y les impiden seguir manteniendo el estado de cosas. El razonamiento viene  tambien de las cúpulas empresariales como la ANEP, la Cámara de Comercio de El Salvador y la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI). A su particular juicio, esta sana medida o “regulaciones” como les llaman, atentan contra la seguridad jurídica e indisponen a los inversionistas que “buscan leyes claras”. Más claro ni el agua: los empresarios deben tener todas las facilidades, desde “pagar” impuestos bajísimos, hasta dejar a la “libre competencia” el juego de los precios, el “derecho” a ser competitivos en el mercado. El Estado, un buen gobierno, a su juicio, debe convertirse en nodriza y velar por la “buena marcha” de sus negocios.

Los subsidios deben llegar a sectores deprimidos, pero también alcanzar a las grandes empresas, a las fábricas, como por mucho tiempo lo hicieron los gobiernos de Arena con la electricidad. Es una lógica perruna, despiadada, infame. Cuando han ocurrido catástrofes, así como el desplome financiero mundial, los beneficios deben ser siempre para los grandes negocios y las pérdidas soportadas por el país. En Estados Unidos de Norteamérica así ocurrió: con los impuestos de la población se corrió en ayuda de los “pobrecitos” banqueros, constructores y magnates de empresas fabricantes de vehículos, pues era “importante” conservar los empleos y el “nivel de productividad”. A la larga, millones de desempleados y la economía por el suelo. En El Salvador sucede lo mismo: se presiona y amenaza con cortar plazas e invertir en “otros países”, tal como sucedió hace un par de meses con la revisión tributaria: La Constancia, monopolio de la cerveza, mantuvo el pírrico impuesto y santas pascuas! Ahora TELECOM amenaza con retirar su inversión y suprimir miles de plazas. El chantaje aparentemente ha dado resultados si nos atenemos a las últimas  e impopulares declaraciones del mandatario. Es propicia la ocasión para reiterar que ya no existen paraísos fiscales ni país alguno para “llevar la inversión o los grandes capitales”; el desplome financiero mundial así lo ilustra.

Y como los subsidios y precios incosteables no permiten el desarrollo y la autosuficiencia en las poquísimas autónomas todavía en poder del Estado, de las angustias de esos sectores fundamentales para el desarrollo del país, de ese proceso de ruina se nutre y fortalece el dogma reiterado que dice que el estado tiene la obligación primaria, ineludible, de ser “mal administrador”: el agua no llega a todos los hogares, se están cobrando tarifas elevadas, el Seguro Social no satisface las necesidades de los usuarios, nunca hay medicinas, el Ministerio de Salud no atiende las emergencias, la CEL no investiga fuentes alternativas de energía y así continúa la letanía para fustigar y atacar a instituciones del gobierno. Sólo el genio y el aliciente del interés privado pueden ser instrumento y camino de prosperidad, como nos lo repiten tanto y tan frecuentemente los "apóstoles de la libre empresa”, con el beneplácito de los corifeos y los testaferros autonombrados “analistas”. Todo aumento de precios en sus productos y servicios es realista, inevitable, sano y hasta patriótico. Se justifica esta alza en todas las ocasiones, con teorías y razonamientos elegantes, con tesis que hablan de factores internos y externos, de crisis mundiales y alardes de sutil terminología y ostensible desinterés.

Todos los aumentos son buenos, en las medicinas, en la gasolina, en la telefonía, en la electricidad, en los productos de la canasta básica, menos en los salarios de los trabajadores, de los empleados. Lo peor quizá no está en la falacia de sus argumentaciones sino en que, muchas veces, su presión sobre el gobierno, al menos en los areneros y esperamos en el futuro no suceda con el actual, pues ya están las campañas mediáticas para que el presidente vete la ley con la eliminación de la cuota fija de la telefonía, ha impuesto en la práctica esa política como si lo antipatriótico e inconveniente fuera que las tarifas de electricidad o telefonía se regularan o controlaran para beneficiar a las mayorías poblacionales.

Es una lógica perversa: atacar a instituciones como la ANDA, el Seguro Social, la CEL o el ISTA, desde siempre acusadas de ineficientes, de “elefantes burocráticos”, sus fallas y errores son graves y dañinos para el desarrollo nacional; pero si se trata de una empresa privada, esa lesión será siempre de menor grado, atribuible a las intervenciones del gobierno, a la crisis mundial o fenómenos naturales. Lo que sea bueno para la “iniciativa privada” es “bueno” para el país, para su desarrollo independiente. Nada de hablar de socialismo, de nacionalizaciones o regulaciones en determinados rubros de la economía. La “justicia social” es un término inventado por los comunistas, ahora por Chávez de Venezuela. El progreso, dicen, “debe ser compartido por todos”, pero siempre dejando la tajada más grande a los barones de la empresa privada, a los que aportan el capital, la imaginación, la creatividad y generan empleos. Nada de intervenciones, regulaciones o leyes para disminuir “ganancias” o privilegios, pues ello provoca deterioro en la armonía y en la paz interiores, nido de tempestades, cultivo de rencores y de contradicción.

El gobierno está en la inmediata obligación de ajustar las tarifas de la electricidad, el agua y la telefonía a la situación económica del país, a las necesidades de sana operación y de máximas responsabilidades de crecimiento, para ajustarlas a los requerimientos cambiantes de la nación. En tiempos de crisis los más afectados son los sectores vulnerables, los más humildes, los desheredados de todo, los condenados de la tierra. Los grandes empresarios, los oligarcas, pueden vivir por siempre de sus ahorros, de sus millonarios ingresos. Es la avaricia, la sed de lucro, la codicia, la que los lleva a lanzar furibundos ataques, a condenar toda medida reguladora o que busque reivindicar las aspiraciones más sentidas de la población.

El presidente Funes sabe muy bien de las angustias de la población, conoce las interioridades de la burguesía, sus modos de vida, sus diversiones, sus posesiones y de sus inmensas riquezas. Por lo tanto, debe proceder con justicia y sabiduría, no dejarse presionar ni permitir que las “mieles” del halago enturbien su visión y su posición como estadista al servicio de las grandes y mejores causas del pueblo salvadoreño: la entrega generosa a los más humildes, a los oprimidos, a los marginados, a los más vulnerables. Esa fue la oferta y la promesa de su campaña, debe ser entonces la suprema tarea y la misión por concretar. La unidad, señor presidente, está a medias y el esfuerzo por realizarla encuentra su camino acumulado de incomprensiones y reservas. Para llevarla a feliz término, se lo reiteramos, debe apoyarse únicamente en las fuerzas y reservas del pueblo.


Pocote

27 de enero de 2010

Eliminación de tarifa básica de telefonía pone a prueba “opción preferencial por los pobres” del Presidente Funes


FUNES ESTÁ PROTEGIENDO LOS INTERESES ECONÓMICOS DE LOS POTENTADOS MEXICANOS CARLOS SLIM Y RICARDO SALINAS PLIEGO, EN DETRIMENTO DEL PUEBLO DE EL SALVADOR.



Mauricio Funes en tiempos de su candidatura, prometiendo apoyo a los frentes sindicales de El Salvador.
 
“… América Móvil, del magnate Carlos Slim, reportaría un salto en sus ganancias del tercer trimestre de más de 53%, debido a una recuperación de la actividad, tras la crisis financiera.” (El Economista, 23 de Octubre de 2009 click)

“El grupo de telecomunicaciones español Telefónica dijo que su utilidad neta subió un 9.8% en el primer trimestre, a 1,690 millones de euros, un incremento mayor a la previsión promedio de los analistas debido a su expansión en América Latina” (El Economista, 13 de Mayo de 2009 click)


Las grandes multinacionales de telecomunicaciones son parte de un selecto grupo de corporaciones, que lejos de verse afectadas por la crisis económica global han visto aumentadas sus ganancias en estos difíciles tiempos. Una de las principales razones es que compañías, gobiernos y, en general, la tendencia en las diferentes actividades económicas frente a la crisis, es desarrollar al máximo la habilidad de ejecutar actividades a distancia, disminuyendo el desplazamiento de empleados, reduciendo puestos de trabajo que duplican labores en diferentes latitudes y comprimiendo al máximo la masa laboral. Todo para lo cual se necesita de más y mejores sistemas de comunicaciones.

Estas multinacionales vienen anunciando no sólo rendimientos superiores para 2009, sino anuncian fusiones y nuevos proyectos de expansión para la región. Este es precisamente el contexto en que se anuncia que la Asamblea Legislativa de El Salvador, a iniciativa del partido FMLN, eliminó el pasado 20 de enero, la tarifa fija básica de telefonía fija. Los diputados argumentaron que esta tarifa, que formalmente se instauró para recuperar la inversión inicial producto de la compra de las empresas al Estado durante la privatización, ya no tenía razón de ser, pues dicha inversión se recuperó de una vez en el primer año de operación. La empresa Estatal ANTEL fue vendida en 97 millones de dólares y CTE, por ejemplo, recolecta al año cerca de 120 millones de dólares sólo en concepto de cargos fijos (10 dólares por un millón de líneas fijas).

Estos cargos básicos que inicialmente eran de 7 dólares para cada línea, actualmente llegan a 10 dólares (más 13% de Iva) y recientemente CTE la filial salvadoreña de América Móvil, propiedad de Carlos Slim, solicitó un reajuste tarifario que elevaría esta cuota básica hasta 14 dólares más Iva, solicitud que le fue aprobada por la Superintendencia de Electricidad y Telecomunicaciones -SIGET-, pero que la empresa argumentó que debido a la crisis económica no aplicaría todavía. América Móvil controla el 95% de las líneas fijas en El Salvador. En importancia a nivel Centroamericano le sigue Telefónica de España. America Móvil también controla las antiguas empresas estatales privatizadas en Nicaragua y Guatemala.

Por otra parte, las empresas como América Móvil y Telefónica, no se han caracterizado precisamente por ser empleadores responsables en El Salvador y Centroamérica. Los sindicatos de telecomunicaciones de la región han reportado, durante años, acciones represivas y antisindicales, promoción de sindicatos blancos -controlados por las patronales-, así como reducción de remuneraciones a los trabajadores y eliminación de prestaciones y puestos de trabajo mediante la subcontratación y el “outsourcing”. Las empresas han desarrollado un sistema de subcontratación que no sólo precariza los salarios y las condiciones de trabajo, sino que también permite despedir y deshacerse de los trabajadores y trabajadoras que intentan organizarse para mejorar sus condiciones laborales.

El decreto legislativo promovido por el FMLN y aprobado por unanimidad por todos los partidos políticos, implica que los consumidores salvadoreños dejarán de pagar 140 millones de dólares al año, si tomamos en cuenta la nueva tarifa autorizada. Esto significa que esta importante cantidad de dinero dinamizaría el mercado interno y estaría directamente a disposición de las familias salvadoreñas que tanto lo necesitan. Una medida que confronta el interés de Carlos Slim y el interés de las familias salvadoreñas. Aceptar esa decisión legislativa implicaría, seguramente, una “opción preferencial por los pobres”. Una opción que el Presidente Funes, aseguró sería la guía de su gobierno.

EL FANTASMA DEL VETO PRESIDENCIAL


Sorprendentemente, el Presidente Mauricio Funes, lejos de apoyar la medida que beneficiaría la economía de los salvadoreños, ha reaccionado contra el decreto aprobado por la Asamblea Legislativa. En sus primeras declaraciones calificó la medida efemelenista de “inconsulta” y “populista”. Tampoco se ha ahorrado argumentos en defensa de la inversión extranjera, la seguridad jurídica y el Estado de Derecho, señalando el peligro de que las empresas retiraran su inversión del país o que se vieran afectados los 12 mil empleados que generan las multinacionales de Telecomunicaciones.

Evidentemente, tanto América Móvil como Telefónica encabezan ahora un grupo de presión hacia el presidente salvadoreño, del cual también están participando las empresas Millicom y Digicel que tienen participaciones más modestas en el mercado salvadoreño. En una conferencia de prensa desarrollada el pasado 25 de enero, los representantes de las telefónicas dieron a conocer su oposición rotunda a la medida. Aunque ninguna ha hablado de retirarse del país.



Sin embargo, las declaraciones del presidente se pueden interpretar como una posibilidad real de que él está considerando hacer uso del veto presidencial contra el decreto legislativo. Pero en tanto este fue aprobado por unanimidad de todos los partidos políticos, el veto podría ser superado por una nueva votación que sobrepasara las dos terceras partes de los votos, porcentaje que ya fue superado por la medida inicial.

El Presidente Mauricio Funes, en diciembre de 2008 y siendo aún candidato a la presidencia por el FMLN, visitó, acompañado por su principal asesor económico, Alex Segovia, a Carlos Slim y a Ricardos Salinas Pliego. Dos magnates mexicanos a quienes, según la página oficial del FMLN, les habría garantizado "certidumbre, confianza y garantías” (…) que, de ganar la elección presidencial, su gobierno respetará la empresa privada, dará seguridad jurídica y creará las condiciones óptimas para las inversiones de capital nacional y extranjero, para crear miles de empleos y combatir la pobreza en este país".

Por su parte, el diputado Roberto Lorenzana, miembro de la Comisión de Economía de la Asamblea Legislativa, y ex gerente de campaña de Mauricio Funes y uno de los principales impulsores de la medida, argumentó mediante un artículo publicado en internet y en un periódico vespertino, que la cuota fija carece de justificación en cuanto a recuperar la inversion y menos para amortizar la depreciación de los equipos. Aparte menciona que con dicho decreto se pretenden eliminar lo que llama “una especie de duplicidad en el pago de un servicio” (pues) “la conexión de la que se habla ya fue pagada en el momento de la instalación del teléfono”.

En resumen, los intereses de un magnate y de los usuarios y consumidores salvadoreños, pocas veces están contrapuestos con tanta claridad frente a una medida gubernamental, pero sobre todo frente a la posibilidad que el Presidente Funes avale o intente revertir una medida legislativa. En términos prácticos, probablemente el Presidente Funes no tendrá otra oportunidad más clara de demostrar hacía quienes tendrá una “opción preferencial”.

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El correcto balance entre pueblo y empresa


La derecha en este país, de la mano de su brazo parlamentario, ha ido hilando fino en este tema de la suspensión del cargo básico de telefonía residencial. Con eso le está apuntando a la "raja" electorera desde ya.

Por un lado, ellos no serán los que carguen con los "platos rotos" de cara a las empresas de telefonía y, por otro, aprovecharán la coyuntura con el pueblo -si es que Funes lo veta- para restregarle a los votantes la idea de que no hay tal cambio y que seguimos lo mismo o peor.

Te aseguro que estarán dispuestos los de la derecha, de llegar un veto, a brindar sus votos para sobrepasarlo. Saben que haciendo esto obligarán al presidente y al FMLN a contrapuntear, a encrespar las relaciones, y esto es un insumo electorero fabuloso.

Por eso hay que tener cuidado, presidente, con la decisión de vetar o no, el pueblo los está observando desde ya y, al menos que existan deudas pendientes suyas, el decreto debería de quedar como está.

Es más, se debería transitar hacia tarifas basadas en costos de operación y, de una vez por todas, hacer realidad la universalidad de los números telefónicos, para que el salvadoreño se pueda mover con su número al operador que más le beneficie y no estar amarrado a malos servicios, malos tratos y costos exorbitantes. Esto sí sería beneficiar el pueblo y buscar la tan afamada y efímera competitividad en las empresas.

Figúrense que este cargo básico es, en resumidas cuentas, un subsidio-premio  que el pueblo le paga a estas empresas de telecomunicaciones y que va en concordancia con su ineficiencia. Lógicamente, la ANEP y demás fauna están presionando para que el presidente Funes vete el decreto, para que las pobrecitas empresitas no pierdan esas millonadas que les entra mensualmente.

La derecha es así en este país y no cambiará; ARENA es así y no cambiará; aunque en esta coyuntura, cosas hemos de ver, Sancho amigo. Por eso les digo: sólo el pueblo salva al pueblo.

Como sea que fuese el pensamiento de la derecha, estoy claro que estas empresas, con la complicidad de las gestiones areneras, nos han visto la cara de "majes" y con leguleyadas o convenios a nuestras espaldas, nos han saqueado y sangrado. Así de simple.

La esperanza del pueblo al votar por el FMLN en las presidenciales era que, con la llegada del primer gobierno de izquierda, estas iniquidades se eliminarían o al menos disminuyeran. Lo curioso es que, como se ven las aguas, el presidente Funes va a beneficiar a las empresas de telefonía, en detrimento del bolsillo del pueblo.

En una de las tertulias a las que acostumbro a ir, un amigo nos dijo: "El presidente Funes tiene algunos favores pendientes con Carlos Slim". Otro de mis amigos, de forma intempestiva, nos dijo: "Y quién rotas es ese maitro Slim y qué tiene que ver con esto de los teléfonos". Calmando el ímpetu de mis amigos, le dije: "Es el dueño de lo que era ANTEL y de un penco de negocios más".

Aparentemente, según mi chero, este señor Slim envió un par de melones a la campaña del candidato, ahora presidente, y quiere sus réditos de la inversión. No cabe duda que esta gente de billetes no se acuesta sin cenar y que nada brindan de choto, pensar lo contrario es ser un ingenuo e iluso, o, como decía mi abuelo, "un pendejo de marca mayor".

A pesar de lo anterior y observando el comportamiento de las empresas telefónicas en el istmo, nuestro país es el que tiene el cargo básico más alto de la región. Y viendo que las empresas que operan en la región son las mismas, es natural preguntarnos: Y qué nos pasa, pues, guanacos? Vamos a seguir agachando la jupa?

Estemos claros de un volado: en este asunto hay que buscar el correcto y perfecto balance entre pueblo y empresas,pensando más en el descalzo que en el de saco y corbata!

Atlacatl


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25 de enero de 2010

De nuestro correo : "El FMLN en su laberinto"

Pasados los momentos de proclamación, de campaña, de victoria, de toma de posesi­ón y de gobierno, el supuesto idilio entre el FMLN y Funes, comienza a desmoronarse. Llamemosle "idilio" y no "alianza" ni "pacto", puesto que nada de eso hubo. La Esperanza, que posiblemente renació con enterradores, se enrumba de nuevo hacia el cementerio de donde ella fue sacada, y los cambios anunciados con el slogan de "gobierno del cambio", se disuelven como nubes pasajeras.

Si durante la campaña electoral, cuando Funes fue tomando distancia de FMLN, la pregunta era "qué está pasando con el candidato?"; ahora la pregunta es "qué está pasando con la dirigencia del FMLN?"

Definidas las políticas del gobierno de Funes y sus amigos y otros que se le han juntado, el panorama político va probando, cada vez más y con más evidencias, que las dudas ya no tienen razón de ser. Todo está claro. Mauricio Funes ha puesto las cosas en su lugar: sus amigos son otros y el partido que lo llevó a la presidencia sale sobrando y este ya no tiene nada que hacer de una supuesta alianza. Si acaso lugar habrá, será para aquellos "elegantes caballeros" del FMLN que ocupan puestos de segunda y sin relevancia política, que ponen caras de "buenos muchachos" (quizas esto sea uno de los mayores escollos al interior del FMLN para tomar una postura digna y clara frente a los desmanes presidenciales y de cara al pueblo).

Funes ya no es el problema, el problema es la dirigencia del partido.

La dirigencia del FMLN tiene una gran deuda con el pueblo que confió en ella. Ese pueblo votó, en última instancia, por los prometidos cambios. Al escoger un candidato fuera de sus filas, las bases y las masas confiaron en la sabiduría política de la dirigencia del partido. Muchos confiaron en el programa de cambios, más que en el candidato. Un candidato es una figura coyuntural, se vuelve potable a fuerza de publicidad, como el caso de una pasta de dientes de la que se jura acabará con la caries, cuando el objetivo real es venderla.

A estas alturas ya no se trata de discutir si se está en contra o a favor de lo que en un principio simbolizó la candidatura y sus componentes. Ahora de lo que se trata es de saber si la forma de gobernar del presidente va en favor o en contra del pueblo (recordemos la última crítica de Funes hacia la bancada legislativa efemelenista, a la que tildó de "populista e irresponsable" por haber anulado el cargo fijo de telefonía, pues eso, según Funes, "vulnera la seguridad jurídica y pone en riesgo la seguridad laboral de quienes laboran para los operadores telefónicos". Pero los diputados insisten en que ese cargo era un abuso contra la gente, desde que se gestó en 1997. Nota de Contrapunto)

Una "alianza" sin pacto político y económico no es alianza.

La dirigencia del FMLN, fascinada por una segura victoria, le ofreció la candidatura a Funes, pero sin ningún pacto político ni económico. Al no haber compromiso por parte del candidato presidencial, Funes está excento de toda responsabilidad política, salvo la responsabilidad moral, pero eso está en la esfera de los valores que como persona cada uno sustenta. En el caso de Funes, claro está, no estamos refiriéndonos a valores ni a responsabilidad revolucionaria, ni nada que se le parezca.

Entre declaraciones y contra-declaraciones que a partir de la campaña electoral comenzaron a surgir entre el candidato y los dirigentes del FMLN, las dudas razonables fueron tomando cuerpo y la esperanza parecía desvanecerse. El candidato daba muestras de seguridad en la victoria electoral, a tal grado que sus declaraciones daban a entender que el partido que le había obsequiado la candidatura, no sólo ya no era un compañero de su particular viaje, sino que comenzaba a ser un estorbo.

Para nadie es un secreto que Funes desautoriza a cualquier dirigente efemelenista, mandándolos a callar cuando él lo ha estimado conveniente. La ínfulas presidencialistas llegaron, inlcuso, hasta desautorizar al partido en términos de desición. "Soy yo el que manda", se le oyó decir en no pocas ocasiones. Los dirigentes efemelenistas han sido callados y regañados, incluso en lo que concierne a programas electorales y decisiones e iniciativas partidarias! Basta con recordar la reprimenda a Gerson Martínez, con un campo pagado publicado en un diario de derecha; o el enérgico desmentido a Salvador Sánchez Cerén, por sus declaraciones vertidas en la Habana, para mencionar sólamente dos casos.

Frente a los arrebatos presidenciales, la dirigencia del FMLN ni siquiera se defiende y cuando lo hace, pues lo hace tímidamente, a media voz, como un hijo que se ha comportado mal con su padre. "Es cuestión de formas", dicen, tratando de decir algo. Pero todos sabemos que donde hay forms hay contenido. Por qué ese comportamiento?

La dirigencia del FMLN parece no comprender que el tiempo se le está terminando para poner las cosas claras. Funes ya lo hizo y ya nada queda, en términos políticos, por hablar con él. Él ya definió sus políticas sociales y económicas y definió a sus amigos y aliados políticos. Ya declaró, muy diafanamente, que con el partido que lo llevó al poder, no tiene ni tendrá compromiso alguno. Qué esperar entonces?

Está el FMLN en un laberinto sin salida?

Ahora que la esperanza regresa a su lugar de reposo, cargada por los sepultureros del órgano Ejecutivo, la dirigencia del partido tiene su más grande desafío: regresar sus pasos a las bases y al pueblo que confió en ella y en su promesa de cambios, que es por lo que, en última instancia, ese pueblo votó el 15 de marzo del 2009. Ese laberinto tiene una única salida: abrazarse de nuevo con el pueblo.

Seguramente nuevos traumas van a surgir, pero es mucho mejor pasar por ellos que ser olvidados por este pueblo y por la misma Historia. Bien sabido es que muchos, seducidos por el poder, ya escogieron su lugar. Pero poco importa, lo importante es ese pueblo por el que se dice luchar. Aún queda tiempo.

Salir de ese entrampamiento político exige sabiduría política, sólo así podrá restablecerse la autoridad, el liderazgo y la confianza. No debe olvidarse que cuando la confianza en una dirigencia se pierde, ya nada puede devolverla.

*Salvador Arias, desde Canadá.
Colaboración especial para El Trompudo

*Nota: Salvador Arias no es el mismo Salvador Arias, ex-diputado efemelenista.

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Base de Paz Feliciano Ama

Por el Dr. Paul Fortis
Colaboración especial para El Trompudo

En medio de la evocación de los trágicos sucesos de 1932, los descendientes de Feliciano Ama, formamos las Bases de Paz en nuestra tierra ancestral.

No podía haber sido escogido un mejor lugar para ello que el pueblo de Izalco. Protegidos por la vigilancia permanente del Cosme Damián, un heroico pueblo que no ha podido ser vencido por los invasores y que se mantiene en resistencia desde hace 517 años.


La Base de Paz Feliciano Ama, que es la primera en ser fundada en territorio ensangrentado, es para ello: para que no se vuelva a repetir el holocausto de nuestra raza, como sucediera en 1932.

Descendientes directos de  Feliciano Ama, demandaron que el estado salvadoreño y la Iglesia Católica, pidan perdón por la horrible masacre de esa fecha. Uno de los oradores, entre muchos, expresó que "los enemigos del pueblo jamás se habían atrevido cavar sobre el llano donde nuestro pueblo fue asesinado por el temor que a cincuenta centímetros de profundidad se levanten los cadáveres de más de treinta mil salvadoreños masacrados y demanden justicia y castigo para los responsables".

La Base de Paz Feliciano Ama, además de promulgar la paz a nivel nacional e internacional, tiene como objetivo demandar justicia, respeto y dignidad para los pueblos aborígenes de nuestra nación y del mundo, oponerse a la violencia y al militarismo nacional y extranjero, y demandar respeto a la dignidad de nuestros pueblos.

Como Base de Paz, promoveremos la justicia el respeto y la fraternidad entre hermanos y hermanas, y lucharemos aunadamente por llevar el desarrollo socio político, económico y cultural a la comunidad de Izalco.



No habíamos ni siquiera juramentado a más de los setenta firmantes de nuestra base, cuando ya la coordinación local dirigida por el compañero mentor Ángel Montoya, así como por los compas Gustavo, Dr. Paul Fortis, Víctor Martínez Víctor Flores, Lic. Telvia Moreno, Mirna de Montoya, Miguel, Yesica y Patricia, habían propuesto la celebración del Primer Festival Multicultural  Feliciano Ama, actividad socio política y cultural con la cual iniciaremos nuestro trabajo. Sin embargo, los miembros de esta coordinación, ya hemos iniciado nuestro trabajo comunitario, al haber entregado catorce sillas de ruedas y andaderas que la organización amiga Lazos Unidos, transportara desde California, donativo por otro hijo de Izalco, el compañero Sivory Sánchez.

Agradecemos públicamente a los artistas locales por haber amenizado la fundación de nuestra Base, y al periodista radial Manuel Gil por la animación de dicha actividad. Agradecemos especialmente a los diplomáticos venezolanos Dr. Vladimir Ruiz Tirado y al Dr. Fredy Eizaga Rujano por los ofrecimientos de cooperación con nuestra comunidad.

Base de Paz Feliciano Ama.

Izalco 23de enero de 2010.

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24 de enero de 2010

Nos unimos a la celebración de Radio Cadena mi Gente Internacional!



Vayan, desde esta humilde tribuna, nuestras sinceras felicitaciones, admiración y agradecimientos a todas las personas que hacen posible que Radio Cadena mi Gente se mantenga en la primerísima línea de las preferencias populares:  a los locutores, analistas, animadores, reporteros y personal administrativo.

Gracias por informar, educar y concientizar a este sufrido pueblo, labor que por naturaleza debería realizar el partido del pueblo, y que no lo ha hecho hasta el momento.

Al mismo tiempo condenamos energicamente la actitud revanchista y antidemocrática del presidente Funes y su camarilla de amigos, al no incluir a Radio Cadena mi Gente en la pauta publicitaria gubernamental. Debemos recordarle a estos efímeros personajes que el  dinero de la pauta publicitaria es y viene del pueblo, y que este está siendo mal administrado  al "premiar" con un particular y abyecto lameculismo a cadenas  periodisticas cuyas labores son la tergiversación de la verdad y la promoción de la calumnia, la mentira y la alienación cultural.

Felicidades, pues, a Radio Cadena mi Gente!

De parte del equipo del Blog El Trompudo

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De bonitas palabras y de discursos demagógicos estamos hartos. Es hora de cambiar drásticamente el modelo!

Un nuevo tema ocupa en estos días a los “sesudos” analistas y decrépitos de las corrientes políticas: las supuestas reformas a algunos artículos pétreos de la Constitución de la República. Lo triste no es el debate o la discusión, sino la forma tan superficial y trivial de como se aborda una cuestión estratégica, pues se trata del ordenamiento jurídico del país y de la sociedad. Así, como esos vuelos rasantes tan pintorescos de las gaviotas sobre el oleaje, con tan breve tacto oceánico, tocan estos aspectos quienes en privilegio o en audacia se hacen llamar “constitucionalistas” o "expertos en la materia".

No creo que ninguno esté falto de capacidad interpretativa, pero estoy seguro de que muy pocos la utilizan para descender de la superficie hacia el profundo contenido o de las aspiraciones más sentidas de la población. No se trata de hablar sandeces o tonterías, como ciertamente acostumbra Gloria Salguero, por ejemplo; o de repetir trivialidades, como loro en estaca que "el pueblo salvadoreño ha manifestado en distintas ocasiones su aspiración a vivir en democracia, en libertad", como dice el señor Francisco Merino. Sus apreciaciones tan ligeras como superficiales tienen su punto de partida en las elecciones, recurso amañado para mantener engañada a la población. Esta dimensión, ni tan discreta ni pudorosa pero sí hipócrita, pertenece a profesionales de la política, siempre vividores del presupuesto nacional.

Las supuestas “consultas populares”, tal como se acostumbra en estas sociedades y países capitalistas con remanentes feudales, no constituyen un medio estratégico para medir la voluntad popular, nada más para elegir diputados, alcaldes o presidentes. Se le ha consultado alguna vez a la población salvadoreña si está a gusto con el sistema de vida impuesto por un ordenamiento jurídico contemplado en el marco de la Constitución? Si está satisfecha con el Sistema de Salud y el Educativo? Si tienen resueltos todos sus problemas de vivienda, alimentación y prestaciones sociales? Hasta hoy las encuestas señalan que las inmensas mayorías se pronuncian contra la falta de empleo, la inseguridad ciudadana, la corrupción y la poca voluntad del gobierno central y las autoridades locales para resolver los graves problemas.

Esas son encuestas patrocinadas por partidos políticos, medios de difusión o universidades; son tímidas exploraciones, pero sondeos esclarecedores; fotografías de un momento o espacio determinado, pero vistiéndola de fantasía, endomingándola de adjetivos y verbos en procesión espectacular. Nosotros hablamos de un referéndum o un plebiscito dónde se le pregunte a los salvadoreños los grandes temas, dónde se manifieste a favor o en contra de una reforma constitucional, como se pretendía hacer en Honduras; pero como se le teme al soberano, los grupos oligárquicos que tanto hablan de democracia y Estado de Derecho, cuando ven amenazados sus intereses económicos, simplemente acuden al expediente tradicional del golpe militar “para reparar los daños a la nación”.

La población salvadoreña está secuestrada por políticos sin escrúpulos, personas que no alcanzan prestigio ni autoridad suficientes para erigirse en orientadores o mentores de normas básicas para la convivencia ciudadana, mucho menos para sensibilizar sobre problemas esenciales que nos afectan a todos. Y no hago distingos entre don Orlando Arévalo, Guillermo Gallegos, Horacio Ríos, Ronal Umaña, Rodolfo Parker, Gloria Salguero o Donato Vaquerano. Todos son ratas del mismo piñal. Sin embargo, todos se empeñan en ser redentores, en los ungidos y llamados a “resolver las necesidades más sentidas de la población”, así como en la hora presente se atreven a hablar “en nombre del pueblo” y sentar una posición sobre lo bueno o lo malo para todos nosotros, los que con nuestros impuestos bendecimos su vida principesca.

Hace unos días, para citar otro caso, escuchamos a un político acusar a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos de tomar partido a favor de los pandilleros, de defender sus derechos y, por el contrario, dejar indefensa a la ciudadanía. Pero para darle fuerza a sus pretendidos argumentos decía “No estamos defendiendo, lo reiteramos, a matones ni pandilleros; estamos sí, defendiendo al sector más promisorio de nuestra juventud, a la que esperamos ver en las aulas universitarias y no en el abandono o entregada al mundo de las drogas y las pandillas”. Una verdadera pieza teatral, un discurso de campaña política. De esas palabras que “tocan” el corazón de la gente y sirven tanto para la demagogia como para obtener curules en la Asamblea Legislativa.

Si este modelo económico, al menos el defendido y extendido por los nefastos regímenes areneros durante veinte años, fuera tan bueno y tan exitoso, entonces por qué existe tanta pobreza en El Salvador? Por qué no hay fuentes de trabajo y, por el contrario, se genera desintegración familiar con la migración constante de padres, madres e hijos hacia otros países en busca de mejores oportunidades de vida? Alguna vez estos políticos de marras habrán discutido o puesto en el tapete del debate estos temas que afectan el normal desarrollo de nuestro país? Son unos hipócritas y unos cínicos pues al justificar su bienestar (buenos salarios, vehículos, suficiente alimentación, salud y educación para sus hijos, vivienda y más) explican que “afrontamos problemas pero nuestro sistema de vida, la democracia y las libertades son lo mejor que tenemos”.

Se confunden en sus “postulados” con los pastores religiosos que hablan de un Reino de Dios en otras dimensiones, en la “vida eterna”; mientras aquí sus hijos mueren de diarrea, llenos de parásitos o padeciendo severa desnutrición. El paraíso hay que construirlo en esta tierra, si para ello debe modificarse la Constitución y todo el ordenamiento jurídico y de leyes, debe hacerse y no esperar “tiempos mejores” o que llegue el mensajero de otras dimensiones. Si tenemos más de dos millones de compatriotas viviendo y trabajando en Estados Unidos, no es porque es la voluntad divina o el desprecio por nuestra tierra o patria, para decirlo poéticamente. Es, sencillamente, porque este sistema, el modelo de sociedad neoliberal no permite la superación ni ofrece oportunidades para mujeres y hombres. Gloria Salguero puede hablar lo que quiera, justificar todas las atrocidades y groserías cometidas por su partido político en nombre de la democracia y las libertades públicas; pero la realidad nuestra es otra, muy distinta a la que ella ve a través de los vidrios polarizados de su mercedez benz.

No somos profetas del desastre ni agoreros, nada más medimos nuestras posibilidades y nos basamos en la realidad vivida diariamente. Cómo podemos hablar de los avances de la democracia y la pureza de nuestras leyes cuando en San Laureano y en San José Cortes, en Ciudad Delgado, sus habitantes no tienen agua potable y los niños languidecen en la desnutrición? Cómo nos atrevemos a descalificar el trabajo de los médicos cubanos distribuidos en diferentes partes del mundo, atendiendo a seres indefensos, cuando en este país siguen muriéndose niños por falta de alimentos y atención sanitaria? Si nuestro sistema económico es avanzado y equitativo, por qué existe esa enorme brecha entre una minoría privilegiada que lo tiene todo y una mayoría poblacional qué carece de todo? Estos son los grandes temas por discutir permanentemente, los que deben estar en la agenda del gobierno del Cambio, y no otros. De bonitas palabras y de discursos demagógicos estamos hartos, es hora de cambiar drásticamente el modelo económico y enrumbar el país por derroteros de verdadera felicidad y promoción social.

Pocote
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22 de enero de 2010

Hablemos de la mayoría de edad de los acuerdos

Muchos de mis amigos me han cuestionado los motivos o razones por las cuales pasé por alto comentar, respecto a la conmemoración de “mayoría de edad” de la firma de los Acuerdos de Paz y los detallitos derivados del evento, como fueron el discurso indulgente de Funes, el discurso subjetivo de Sánchez Ceren y el discurso ausente de la derecha escuadronera de este país.

No es excusa, en lo más mínimo, mis queridos compatriotas, pero con tantas cosas en el ambiente y con un puñado de trabajo -gracias a Dios- les aseguro que estos días de enero van volando y las horas se me van sin poder escribir una línea o hillvanar una idea. Pero, en fin, me doy mis escapaditas mentales y acá vienen un par de ideas.


Creo que esta conmemoración fue más pintoresca que las anteriores, con un discurso emotivo que no pasó de ser eso, ya que no hubo en el mismo un compromiso concreto de transitar hacia otros niveles esperados por la población, como son: la derogación de la ley de amnistía, la desclasificación de los archivos de la fuerza armada o, al menos, un listado de los criminales del conflicto armado y que son protagonistas en el documento de la Comisión de la Verdad.


Sin algunos de los ingredientes mencionados anteriormente, el perdón quedará y quedó bonito... pero hasta ahí. Un mi amigo, en medio de una conversación y con un par de tragos entre pecho y espalda, me dijo: “Y qué se puede esperar de un gobierno rosadito, indio Atlacatl?”.


Los que más ruido han hecho son los medios comprometidos con la derecha, ya que le han bajado volumen al desmadre en ARENA y potencian negativamente o peyorativamente los mensajes enviados por el presidente Funes y el vicepresidente Sánchez Cerén; ocultando lo más que pueden, el perdón obligado que debería pedir ARENA, al ser vinculados en el martirio de miles de hermanos, de los sacerdotes jesuitas, de San Romero de América, por mencionar unos casos ejemplares.


Uno de estos días
escuché al cantinero bocón, indicarle al presidente Funes que le hizo falta pedir perdón en nombre del FMLN, partido que lo llevó al poder. El cantinero se pierde en el análisis, ya que debe entender de una vez por todas que Funes es el presidente de este país y no un militante del FMLN. Por lo tanto, la solicitud está fuera de base.

Lo que no estaría fuera de base es que el mismo cantinero bocón sea el indicado a pedir perdón, creo que tiene más credenciales y más penas que exculpar, ya que gracias a su participación en el conflicto, mucha sangre se derramó en este país. Sino recordemos a las decenas de alcaldes democratacristianos asesinados por orden de la Ana Guadalupe Martínez -ahora en el PDC- y el Gavetas Villalobos. Parece que vivir en la colonia Escalón le ha borrado el “casete” a este hijo de Goebels.


Así, pues, y sin más, seguiré esperando el verdadero perdón del estado salvadoreño, el cual debería venir de la mano de acciones concretas de reconciliación, antecedidas de la razón y la verdad.

Como inicio, lo realizado por el presidente fue bonito; le sugiero al mandatario seguir ejercitándose y quizá en la conmemoración número veinte de estos acuerdos, existan más elementos y más valor de caminar juntos con el pueblo hacia las rutas de la verdad, el perdón y la reconciliación.


Esta es una mayoría de edad a la que le falta mucho por madurar...pero ahí la llevamos!


Atlacatl


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Pedir perdón no absuelve



El presidente Funes no puede pensar, en ningún momento, que todo el Estado ha quedado lavado de toda culpa. Incluso, en la parte final del discurso, llega a agradecer algo que no ha tenido lugar: “Gracias a las víctimas y sus familiares por recibir mi petición de perdón en nombre del Estado salvadoreño”. En esto hay precipitación y, en cierta medida, abuso.


Pedir perdón es un acto de contricción, es un enunciado que se dirige al ofendido, a la víctima. En el ámbito privado este enunciado espera respuesta. La respuesta puede ser “acepto tu pedido de perdón y te lo otorgo”. Llega la reconciliación. Pero a este pedido puede seguir un silencio pesado y luego llega la negativa de perdón. En el ámbito privado esto conduce a la separación, es el caso, por ejemplo, de los divorcios. El que ha ofendido, el que ha faltado no puede darle a su pedido de perdón el carácter de performativo(1). Qué significa esto? Un enunciado performativo es aquel con el cual el que denuncia realiza el hecho mismo a través de sus palabras. Por ejemplo, “doy por abierta esta reunión”, “te bautizo”, “te prometo”, etc. El que pide perdón no puede imponerlo, pues entonces ya no es un pedido. Considerar que este pedimiento de perdón concluye el acto, es una manera abusiva de interpretar el contenido de lo que se ha enunciado.

El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, ha pedido perdón, en su función de máxima autoridad del Estado, en nombre del Estado mismo. Lo pidió ante las víctimas, los familiares y amigos de las víctimas. Muy bien, pero la respuesta a este pedido, quién puede dársela? Quién puede atreverse a hablar en nombre de los niños masacrados, en nombre de los ancianos asesinados, en nombre de las mujeres violadas y asesinadas?

Crímenes contra la humanidad

Esto significa que el acto ha tenido y sólo puede tener un significado simbólico. Pero qué es lo que simboliza? En esto las interpretaciones pueden divergir. Estas divergencias se manifestaron inmediatamente, pues el acto fue, sobre todo, político. El presidente ha dicho lo que todos sabíamos, lo que todos sabemos: “Reconozco que agentes entonces pertenecientes a organismos del Estado, entre ellos las Fuerzas Armadas y los Cuerpos de Seguridad Pública, así como otras organizaciones paraestatales cometieron graves violaciones a los derechos humanos y abusos de poder, realizaron un uso ilegítimo de la violencia, quebrantaron el orden constitucional y violentaron normas básicas de la convivencia pacífica. Entre los crímenes cometidos se cuentan masacres, ejecuciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas, abusos sexuales, privaciones arbitrarias de libertad y diferentes actos de represión. Todos estos abusos fueron ejecutados, en su mayoría, contra civiles indefensos y ajenos al conflicto”.

Tal vez lo que se ha logrado con este acto, es que con el reconocimiento de estos crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, se admita asimismo, por parte del Estado y por primera vez, como efectivamente ocurridos. El presidente ha enunciado también su iligitimidad. Ambas cosas son de suma importancia. No obstante, repito, son actos eminentemente políticos. La negación de justicia que ha perdurado todo este tiempo, puede comenzar a retroceder. Ha retrocedido un paso, pues hasta ahora los representantes del Estado nunca reconocieron la efectividad de esos crímenes. Es decir, los hombres políticos de la derecha -que han asumido el poder político hasta hoy- no reconocían como crímenes, ni como actos ilegítimos la barbarie de la que fue víctima la nación salvadoreña.

La polémica que este reconocimiento ha suscitado se ha centrado en otro terreno, se cuestiona el derecho del presidente Funes a pedir perdón en nombre del Estado. Al mismo tiempo, al cuestionar este derecho se persiste en negar la evidencia de los hechos y su ilegitimidad.

La justicia tiene que volverse efectiva

Justamente porque hasta hoy perdura la negación de Justicia, no podemos equivocarnos en la interpretación del acto simbólico que se realizó en el décimo octavo aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz. La cuestión de la justicia se vuelve de actualidad. Reconocer los crímenes no basta. Pedir perdón no absuelve.

Las comisiones sobre las que habló el presidente no pueden remplazar a la justicia, al establecimiento de la verdad, a la verdadera reparación moral, a la real dignificación de las víctimas. No entro en el detalle de su composición y sus fines. Creo que el rector de la UCA, José M. Tojeira, en un artículo salido en el Co-Latino, ha hecho al respecto señalamientos pertinentes que comparto.

El presidente Funes pretende pedir perdón en nombre del Estado. Muy bien. Lo pide también en nombre de la Asamblea, lo pide en nombre de los órganos judiciales? No estoy buscándole la cuarta pata al gato. El presidente, cuando se trata de la ignominiosa ley de Amnistía, limita la extensión de su poder al Ejecutivo, declinando la responsabilidad de esto a los otros poderes. Levanto esta incoherencia no por afán polémico. Porque existe otro aspecto político subyacente y no enunciado cabalmente. El presidente Funes no puede pensar en ningún momento que todo el Estado ha quedado lavado de toda culpa. Incluso en la parte final del discurso, llega a agradecer algo que no ha tenido lugar: “Gracias a las víctimas y sus familiares por recibir mi petición de perdón en nombre del Estado salvadoreño”. En esto hay precipitación y, en cierta medida, abuso.

Los salvadoreños lo hemos escuchado. Pero eso no significa que hemos asistido a un acto de exorcismo colectivo. La República tiene sus órganos que fallaron durante años a sus obligaciones, que cometieron delitos y crímenes, que siguen sin coumplir hasta hoy con su deber. Y en esto incluyo, a pesar del perdón pedido, al Ejecutivo.

Ahora se trata realmente de dignificar a las víctimas dentro del cuadro de la legalidad republicana. Los crímenes no pueden quedar impunes. Ningún crimen, sobre todo los que se cometieron durante la guerra que perfectamente pueden ser catalogados como crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Es decir que son imprescriptibles.

Realmente no entiendo aquellos que frente a estos crímenes piden, reclaman, exigen cierta tolerancia. La justicia salvadoreña tiene que volverse efectiva.

La derecha no pide perdón

El presidente ha pronunciado una frase peligrosa al final de su discurso, pues, sin ser muy explicito, le quiere dar al pedimiento de perdón más significado del que realmente tiene y al mismo tiempo le arroja un anatema a quien no se quede conforme con el acto simbólico que presidió. Lo cito: “Este reconocimiento de procederes ilícitos, su consecuente aceptación de responsabilidad y el necesario pedido de perdón que hoy formulamos, no debe ser aprovechado por ningún sector minoritario para intentar llevar discordia y divisiones al seno de la comunidad salvadoreña”.

No podemos quedarnos conformes con un primer paso, para que las cosas sean completas hay que llegar hasta la última página, sólo entonces podemos cerrar este doloroso capítulo de nuestra historia. Exigir que la ley de amnistía sea derogada, que se erijan los tribunales necesarios y que se imparta justicia no puede ser considerado como un acto de sembrar cizaña en la sociedad salvadoreña.

El presidente nos habla insistentemente de “unidad nacional”, lo volvió a hacer en esta oportunidad. Nos habla, incluso, de que somos todos hermanos y hermanas. Vaya, qué cosa! Resulta que el presidente nos hermana de un jalón con todos aquellos que no quieren reconocer que hubo crímenes en El Salvador, que piensan que los cometieron con todo derecho, que sus criminales acciones eran en defensa de la libertad y en beneficio del país. Porque la actitud de la derecha, lo que ha expresado en sus declaraciones, no significa otra cosa. La derecha tiene sus órganos de prensa y de difusión radial y televisiva; en esos medios hasta hoy se ha defendido que el Ejército y todos los órganos represivos “defendían la libertad y los valores occidentales”. La derecha, toda la derecha, se ofusca ahora porque el presidente ha enumerado los crímenes cometidos y los ha declarado como efectivamente ocurridos.

La actitud de la derecha durante todos estos años, su reacción actual, no sólamente refuta la posible existencia de la “unidad nacional”, sino que confirma que no se arrepiente, que ella no pedirá perdón, que no lo desea, que no puede reconocer como crímenes contra la humanidad todas las fechorías que perpetraron durante la guerra. Es ese el significado de la reacción de la derecha.

En el fondo, no nos equivoquemos: la derecha sigue pensando que Funes en la presidencia es una aberración de la historia, es una usurpación de su legítimo poder. Es ilusorio, muy peligroso para las fuerzas de izquierda pensar que la derecha va a abandonar su agresividad. Para la derecha la unidad nacional ha desaparecido desde el momento en que fue derrotada en las urnas. Se volverá a restablecer la “unidad nacional” cuando de nuevo considere que el poder político esté en sus manos. Para la derecha, para la gente de la derecha, “unidad nacional” no significa otra cosa que el sometimiento de los trabajadores a los intereses económicos de la oligarquía.

Carlos Abrego
http://cosastanpasajeras.blogspot.com/

(1) Los enunciados performativos son uno de los tipos posibles de enunciados descritos por John Langshaw Austin, filósofo del lenguaje en su obra Cómo hacer cosas con palabras, en la que se recogía de modo póstumo su teoría de los actos de habla.

Austin llama enunciado performativo al que no se limita a describir un hecho sino que por el mismo hecho de ser expresado realiza el hecho. Se pueden encontrar muchos tipos de enunciados performativos, aunque entre los más comunes están aquellos que derivan de determinados verbos, como es el caso de "prometer". Cuando alguien expresa un enunciado del tipo "Yo prometo", éste no puede evaluarse en términos de verdad o falsedad. Este rasgo es lo que distingue a un enunciado perfomativo de una aseveración descriptiva, que fue el objeto de estudio del Movimiento Verificacionista. En efecto, no se trata de evaluar la sinceridad del locutor, puesto que eso excede los límites del análisis lingüístico. El hecho de prometer se realiza en el instante mismo en el que se emite el enunciado, no se describe un hecho, sino que se realiza la acción.


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21 de enero de 2010

No es cualquier chinchulín


La aparición de Antonio Salaverria en la palestra pública, puede tener muchas lecturas y potenciar a más de un beneficiario. El ex presidente del COENA, ha hecho reveladoras denuncias” disfrazadas de historietas, las cuales dan cuenta de actos oscuros del pasado reciente y que supo esconder ARENA en todos estos veinte años.

Muchos se preguntan “Por qué razón hasta ahora sale esto a la luz pública, de voz de un alto dirigente?”. La respuesta obvia y natural es que nunca hubo necesidad de culpar a nadie antes de esta derrota electoral, ya que de una u otra forma estaban asidos al poder Ejecutivo y por ende tenían asegurada su respectiva ración.


No sé a ustedes, pero al menos a mí me pareció ver en esta ocasión a un Antonio Salaverria más distendido, más hábil políticamente hablando, menos pausado que de costumbre y más “boca barata”. No le ha aturrado a ningún cuestionamiento y se ha mantenido, al menos, esta media semana con un discurso coherente y quizá hasta reflexivo.


La radiografía a distancia que pudo proporcionarnos Salaverria, muestra a una ARENA muy difícil de perdonarse y de reagruparse, con tantos intereses que complacer, disparando desde diversas trincheras; lo que se avizora es una versión mejorada de lo que le pasó al PDC en la década de los noventa.


Cabe afirmar, luego de las declaraciones de este personaje, que en ARENA siempre ha privado, de una u otra forma y en mayor o menor escala, el “ganguerismo”, el verticalismo a ultranza, la prebenda a tiempo, el oscurantismo y la corrupción. En estos tiempos de cambio, el escenario es otro, no así la ambición.


Denota, además, que no hay muchos fondos que invertir en el resurgimiento y el empresariado que siempre les prestó billete en tiempos electoreros, con la esperanza de retorno de mediante prebendas y “apoyos” gubernamentales, se ve esquilmado y engañado.


Los dirigentes de partido político, mal acostumbrados a papá gobierno, se ven desvalidos y sin ánimos de invertir sus propios recursos para salvar al partido tricolor; y el que sí le está metiendo “plata”, como por ejemplo don Capo, pretende ser el único entrenado con voz y voto para dictar estrategia y alineación. Ahí observan al COENA de mentol, esa bola de vivianes que sólo la ven pasar sin ninguna participación real.


Lo interesante es que luego de las diversas declaraciones de Salaverria, salieron a su encuentro manejando una retorica barata y gastada, un par de “activos” areneros; descalificándolo y endosando la intención y verbo de Salaverria a GANA y al bachiller Saca. Vamos a estar claros de una cosa, Salaverria no es cualquier chinchulín, es un tipo que tiene el suficiente conocimiento vivencial de lo relatado y creo que el dolor en él es tal, que en esta ocasión prefirió lavar la ropa sucia fuera de casa.


Es interesante que las maderas de los medios derechistas no le hayan prestado la debida atención a un hecho, por demás, revelador; estos se han decantado más por situaciones que atañen al FMLN o al vicepresidente Sánchez Cerén, con la clara visión de alguna afectación electoral.


Lo que me queda claro es que no deberíamos permitir, como pueblo, que ARENA vuelva a resurgir de sus cenizas, ahora conocemos de voces con autoridad el verdadero accionar de este partido, el cual siempre se alejó de nuestras necesidades y siempre se acercó a las ambiciones de los grupos económicos.


Atlacatl


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El vergonzoso papel de Narciso Castillo



Triste papel, en verdad, el de Narciso Castillo. No lo decimos por su “quehacer periodístico” actual, sino por su conducta profesional a lo largo del tiempo. Recordamos su llegada al país, formando parte como camarógrafo de IVEPO, una empresa de comunicación, propaganda y producción dirigida por José Miguel Frites, miembro de la estación de la CIA estadounidense en este país. Eran los días álgidos de la guerra civil, los años 80, cuando gobernaba la Democracia Cristiana y al frente de la presidencia de la república estaba el ingeniero José Napoleón Duarte.

Informador de la CIA?

Castillo tenía credenciales de prensa, tanto de esta oscura empresa como de cadenas de televisión de otros países. En este carácter ingresaba a distintos escenarios donde las fuerzas insurgentes tenían sus campamentos o “zonas de control”, como les llamaban. También tenía muchos amigos militares en los cuarteles. Además de “cumplir” su misión como periodista, qué otras características y objetivos desempeñaba? Se conoce que en esos duros días del conflicto armado a muchos hombres y mujeres de prensa, el ejército les permitía ingresar hasta las “profundidades” donde acampaban, hacían sus ejercicios y se movilizaban los contingentes guerrilleros.

A su retorno, las unidades de inteligencia de la fuerza armada, asentadas en los cuarteles regionales, procedían a los “registros” acostumbrados y hacían “copias” de las filmaciones de los camarógrafos, muchas veces en contra de las protestas de los periodistas, al menos de los que siempre han actuado con ética, profesionalismo y respeto a su dignidad como personas. Estaría en este caso Narciso Castillo o sería acaso uno más de los informantes de la fuerza armada? Lo seguro sí es que mucho de ese material iba a la Embajada de los Estados Unidos, concretamente al jefe de la estación de la CIA, y de eso se encargaba José Miguel Frites. Lo sabía o lo ignoraba Castillo? Es algo que no conocemos y únicamente él lo podrá revelar.

Castillo es graduado de periodista por la Universidad de Chile y, por lo tanto, tiene suficientes credenciales para desempeñar con capacidad (no con profesionalismo ni imparcialidad, a las pruebas nos remitimos) su profesión. Al fundarse Canal 12, dejó su trabajo en IVEPO y pasó a ocupar la dirección del nuevo noticiero conocido como AL DÍA. Fue una novedad su formato, a pesar de ya estar al aire un noticiero en Canal 10, en alguna medida asesorado por “expertos” chilenos. Las noticias ocupaban gran parte de la programación, pero fue su entrevista matinal conducida por dos periodistas la que atrajo mayormente la audiencia de los salvadoreños. El tiempo transcurrió y la Democracia Cristiana se debilitó producto de su corrupción, de las divisiones internas y las ambiciones de políticos sin escrúpulos. Con todo, era una crisis y una caída anunciada, luego del pacto firmado con los militares para “gobernar” el país.

La situación es hábilmente aprovechada por Arena, que inicia su periodo de veinte años al frente del gobierno. Inmediatamente muchos comunicadores, publicistas y propagandistas se identifican con el programa político e ideológico de este partido, entre ellos, Castillo. Posición que no ha variado y que, por el contrario, se ha consolidado hasta nuestros días. Como bien escribe Gabriel García Márquez, “la subvención compromete”. Al menos en los últimos años  Castillo ha ocupado puestos de asesor en la desaparecida Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTEL), en la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y también en la Corte Suprema de Justicia; puestos que, lamentablemente por nuestro malinchismo, entregamos a extranjeros, en desprecio a la capacidad de nuestros compatriotas.

Por cierto, ahora que la extrema derecha ha ganado las elecciones presidenciales en Chile,  Castillo debería meditar detenidamente la posibilidad de regresar a su país para incorporarse y colaborar con ese régimen, exactamente a su medida. Igual paso debería seguir Claudio de Rosa, actual asesor en materia económica de la fracción de Arena en la Asamblea Legislativa. Por qué les gustará tanto nuestro país? Será por los salarios ganados o por la hospitalidad ofrecida sin condición alguna?

Quizás Narciso Castillo no sea un militante o miembro de Arena, pero de lo que estamos seguros y eso lo han comprobado todos los días miles de salvadoreños, es que los programas que ha dirigido en los canales de televisión para los que ha trabajado, han tenido una clara orientación ideológica hacia la derecha, con ciertas consideraciones con los políticos entrevistados de esta tendencia y cargando los dados contra los políticos de izquierda.

Lo ocurrido la noche de este martes 19 de enero, en la entrevista con el ex presidente del COENA, Antonio Salaverría, nos confirma en nuestras apreciaciones. Castillo dio lástima, se mostró en toda su magnitud como “un profesional” de las comunicaciones al servicio de una tendencia política, triste y consternado por la crisis de Arena, preocupado al extremo por la extinción y agonía de una expresión política ultraconservadora, negadora de los valores humanos y al servicio exclusivo de una minoría económicamente poderosa. Durante la campaña electoral pasada, inclinó la balanza a favor del candidato Rodrigo Ávila y sus dardos siempre apuntaron a las “aparentes” contradicciones entre el FMLN y su candidato presidencial, al grado que en las entrevistas el propio Mauricio Funes se encargó de señalarle tales preferencias, tendencias e incongruencias.



La noche de este martes 19 de enero, le concedió más de dos horas en el espacio de las 8 En Punto, a un personaje anodino, sin credenciales de ninguna naturaleza, más que ser terrateniente, ferviente admirador del fundador de los Escuadrones de la Muerte y ex presidente del COENA. A Narciso Castillo únicamente le falto darle besitos y abrazos y, para completar la telenovela, echarse a llorar, lamentando la enorme e irreversible tragedia del partido Arena. En ningún momento “cuestionó” sus intervenciones y siempre se mostró anuente a sus “críticas” y consideraciones. El señor Salaverría siempre le recordaba “se lo expresé cuando la vez pasada estuve en su programa”, además de hacerle saber que “a continuación me referiré a su pregunta”, sabiendo que disponía del tiempo suficiente para hacer sus particulares apreciaciones y juzgar cómodamente a sus compinches desde una posición “ahora independiente”. Este triste capítulo, uno más en la pálida historia del periodista chileno, nos lleva a otras consideraciones.

La libertad de permanecer libres

 Narciso Castillo : los tratados sobre ética periodística y códigos de honor, nos hablan que la libertad es, ante todo, una prerrogativa, que el periodista debe poder invocar a favor de su libre expresión. Si usted se ha dado a la tarea de estudiarla, se dará cuenta que este es un derecho concedido por nuestra Constitución, al igual, suponemos, la de su país de origen. La libertad no es una prerrogativa. Es, más bien, un deber impuesto a los periodistas y por lo mismo constituye una de las ramas fundamentales de la ética profesional.

Usted al proceder en sus entrevistas de una forma tan parcial, mostrándose incluso de palabra a favor de una expresión política determinada, está perdiendo irreversiblemente toda posibilidad de mantenerse libre, independiente y, por lo tanto, proclive a ser juzgado y llevado al tribunal de las causas populares. Por lo demás, el periodista no es completamente libre. Su situación en alguna medida es ambigua, pues por un lado es hombre de pluma o de micrófono y por otra parte es asalariado que está al servicio de una empresa, lo que limita su libertad. Sus actuaciones, al estar frente a miles de televidentes, deben ser profesionales, dignas e imparciales. Asimismo, el hombre de prensa es un ciudadano sujeto a una serie de deberes para con su país, lo que igualmente limita su libertad. Y como lo hemos dicho, el periodista se encuentra con que su libertad se halla limitada frente al público, por el deber de la verdad. No le parece entonces que la libertad del periodista es una libertad relativa?

En sus programas de debate, en sus entrevistas, usted está llamado a proceder con la máxima responsabilidad e imparcialidad, no sólo por lo consignado por la ética periodística, sino por respeto a miles de televidentes. Por lo demás, la misma libertad de expresión y de prensa es un deber para los comunicadores. La libertad constituye una de las bases fundamentales de los códigos del periodismo. Un periodista que se respete a sí mismo, a su empresa y a sus televidentes, radio escuchas o lectores, no puede renunciar a toda su libertad y profesionalismo, bajo riesgo de perder su nobleza, con lo que perdería el derecho de ser periodista en el sentido pleno de la palabra.

Lamentablemente su conducta lo ha orillado al triste papel de “defensor de causas perdidas” y un multiplicador más de las torpezas de los políticos. En todo caso, para terminar, Narciso este es un problema de moral individual que depende de la importancia que el periodista dé a sus obligaciones. Usted está obligado a mantener una total independencia frente al gobierno; obligación de mantener independencia frente a los grupos de presión; obligación de mantener independencia frente a las empresas de prensa; obligación de mantener independencia frente a los partidos y dirigentes políticos y obligación de mantener independencia frente al público. Si el caso lo amerita, continuaremos en esta línea porque consideramos un deber nuestro rechazar lo absurdo y fustigar a comunicadores que en esencia deberían tener la obligación de la veracidad y la lealtad para con la población.

Pocote

Lea la entrevista a Fritis : El hoy presidente Mauricio Funes, junto a Giacomo Marasso (otro chileno bajo órdenes de Fritis), fue enviado a Guatemala para asesorar al presidente Vinicio Cerezo.